Cuando Venezuela e Irán sean libres
Cuando Venezuela e Irán sean libres, por fin, quienes habéis guardado silencio en las horas más críticas, antes de la caída de los regímenes sanguinarios que los oprimen desde hace años, quedaréis retratados como lo que sois, los cobardes e hipócritas que callaron ante la infamia y la injusticia siempre y cuando quienes las cometían eran de su misma cuerda ideológica. No os atreváis a proclamaros demócratas, ni feministas, porque no lo sois.
Vosotros, que votasteis en el Parlamento europeo, a mano alzada, en contra de la liberación de los presos políticos venezolanos, en 2015 y en 2023, no sois demócratas. Vosotros que os hacéis los indignados con la hambruna de Gaza, mientras mirabais hacia otro lado con las cartillas de racionamiento del chavismo y el castrismo, no sois demócratas. Vosotros que señaláis desde hace unos días a Trump por “violar” (decís) los derechos del tirano Nicolás Maduro, pero no abristeis la boca cuando era él quien asesinaba impunemente a los universitarios que salieron a manifestarse contra la censura informativa, en 2007 -tras el cierre de Radio Caracas Televisión- no sois demócratas.
Vosotros, que lleváis años negando las torturas en el Helicoide, blanqueando las detenciones arbitrarias, silenciando las desapariciones forzadas y obviando la presencia de soldados cubanos en Venezuela os atrevéis a decirle ahora a los venezolanos cómo deben sentirse y que no pueden celebrar la detención del máximo responsable de la narcodictadura que les ha golpeado, humillado, expropiado y oprimido, durante décadas. Vosotros que habéis participado del latrocinio de los recursos del pueblo para llenaros los bolsillos, no sois demócratas.
Y, vosotras, ¡fariseas! de pancarta lila y slogan de parvulario, que nos moralizáis con los pronombres neutros, el “empoderamiento” y la “sororidad”, habéis enmudecido de repente frente a las que, de verdad, desde hace once días, se están jugando el tipo contra el machismo del islam radical y el heteropatriarcado de los ayatolás. Vosotras que os envolvéis en la bandera palestina y la kufiya con una facilidad pasmosa, no habéis tenido tiempo para pronunciaros contra la batalla a vida o muerte -literal- de las mujeres ante la opresión del velo impuesto, en Irán. Vosotras no sois feministas, ni sois demócratas.
A vosotros nunca os ha preocupado la dignidad de la gente cuando perece a manos del comunismo al que rendís pleitesía y que tratáis de replicar. A vosotros no os preocupa la legalidad porque cada vez que se os presenta una ocasión acusáis a los jueces españoles –“fachas con toga”- que investigan la corrupción, de prevaricar; ni el cumplimiento del Derecho Internacional que invocáis, ahora, a voz en grito pero del que ni os acordasteis mientras, uno a uno, ocho millones de venezolanos dejaban su tierra atrás para poder seguir vivos. A vosotros solo os indigna que el petróleo sea gestionado por el “imperialismo” americano, pero no si es esquilmado a traición desde La Habana o Pekín.
A vosotros no os preocupa la igualdad de las mujeres, salvo si podéis hacer negocio a su costa a base de chiringuitos subvencionados y puntos violeta. A vosotros no os solivianta la masacre contra los cristianos, que mueren por millares en Nigeria, cada día, ante la mirada impasible del mundo Occidental. Tampoco, la invasión territorial de estados soberanos, como Ucrania, cuando el artífice es la Rusia de Putin a la que os negáis a condenar. A vosotros no os indigna nada de eso porque durante demasiado tiempo habéis aplaudido, justificado y respaldado los abusos de los vuestros. Vosotros no sois demócratas, nunca lo habéis sido. Sois otra cosa.





















