Murcia: ocupémonos de lo importante
Mapa del Índice Nacional de Calidad del Aire (MITECO) en el entorno de Murcia, 4 de enero de 2026 (17:00 h), con registros desfavorables y muy desfavorables en varias estacionesDurante ya demasiado tiempo, el Partido Popular en el Ayuntamiento de Murcia ha confundido, quizá estratégicamente, gobernar con anunciar. Se ha hablado mucho de grandes proyectos, de cifras llamativas, siempre “históricas”; y de planes que suenan bien en titulares, pero que, rara vez, se traducen en mejoras reales en la vida cotidiana de la gente. Y mientras tanto, el día a día se ha ido haciendo cada vez más cuesta arriba para miles de murcianas y murcianos.
El mandato municipal avanza y la sensación es generalizada. Murcia está estancada, no tiene un proyecto de municipio reconocible. No hay un rumbo compartido que permita entender las decisiones que se toman y, sobre todo, las que no se toman. El municipio está cada día más sucio, peor mantenido, y con unos barrios y pedanías que sienten el abandono como nunca. Dos años de subidas de impuestos no han servido para mejorar los servicios públicos básicos ni para frenar el deterioro y la desigualdad territorial.
Vivir en Murcia no debería ser tan complicado. No debería ser un problema encontrar una vivienda asequible, moverse sin coche, respirar aire limpio o sentir que tu barrio o tu pedanía importan tanto como cualquier avenida del centro.
Murcia ya no necesita más relatos prefabricados, ni más nostalgia, ni un futuro incierto. Necesita recuperar la gestión del día a día y un proyecto reconocible que ordene prioridades. Ocuparse de lo importante es decidir que la vivienda, la movilidad urbana, la calidad del aire, la equidad territorial, la infancia y los servicios públicos están en el centro.
Y es que gobernar un municipio de casi medio millón de habitantes exige algo más que anuncios y sobreactuaciones; exige prioridades claras, un proyecto identificable que marque el camino y ponga la mirada en quienes viven aquí los 365 días del año.
Vivienda
Hoy, una de las principales preocupaciones de la ciudadanía es la vivienda. Y con razón. Los precios no dejan de subir, el alquiler se ha convertido en un lujo, no digamos ya los precios de venta, y muchas personas, especialmente jóvenes, se ven obligadas a marcharse. Resulta difícil entender que la vivienda no sea una prioridad absoluta cuando es el mayor problema de miles de familias. Una emergencia ignorada por el alcalde y por su equipo de Gobierno, que no ha tomado ni una sola medida al respecto. Prometieron 4.000 viviendas asequibles, luego 2.000, y el balance real es claro: no han construido ni una sola. Es más, con su dejadez y apatía por el tema han provocado la posible pérdida de 23 millones de euros de fondos europeos destinados a 458 viviendas públicas de alquiler asequible, un lujo inasumible en plena tensión entre salarios y precios de compra y alquiler. Renunciar a estos recursos, en este contexto, es una grave irresponsabilidad.
La Región de Murcia es la comunidad donde más ha subido el precio de la vivienda usada en el último año y la respuesta municipal ha sido dejar perder fondos europeos y renunciar a las herramientas de la Ley de Derecho a la Vivienda. Hacer de la política de vivienda un eje central no es un eslogan, es la única forma de evitar que Murcia expulse a sus jóvenes y cronifique la desigualdad.
Movilidad y aire limpio
Otro de los grandes retos es la movilidad. Murcia es el séptimo municipio de España y sigue sin contar con un sistema de transporte público eficaz. Si no tienes coche, el municipio te lo pone difícil; y si lo tienes, ármate de paciencia. El nuevo modelo de transporte acumula retrasos, se han eliminado carriles bus y los pocos autobuses eléctricos acaban atrapados en los atascos. La movilidad no puede seguir planificándose desde un despacho ni pensando solo en quienes no utilizan el transporte público. Moverse con libertad es una cuestión de calidad de vida y de igualdad.
A esto se suma un problema que afecta directamente a la salud: la calidad del aire. En episodios de alta contaminación, la respuesta municipal se ha limitado a difundir mensajes en redes sociales. Murcia necesita una estrategia seria, basada en la salud pública, con información clara y medidas reales, tales como una Zona de Bajas Emisiones efectiva, ampliable en periodos de alta contaminación; control de las quemas agrícolas, gestión de restos de poda y alternativas de movilidad que permitan reducir el uso del coche sin castigar a quien no tiene otra opción. No se puede seguir condenando a Murcia a elegir entre coche o resignación.
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Pedanías, infancia y servicios públicos
Pero hablar de desigualdad en Murcia es también hablar del desequilibrio entre el centro y las pedanías. Más del 65% de la población vive fuera del casco urbano y, sin embargo, los servicios no llegan en igualdad de condiciones. Y ese abandono empieza a notarse incluso en barrios de la propia almendra central. Corregir esta brecha no es un gesto político, es una obligación máxima de quien gobierna en La Glorieta. Se necesita un plan de equidad territorial que redistribuya inversiones y mejore la limpieza, el mantenimiento de la vía pública y las zonas verdes, en lugar de normalizar esa Murcia de primera y de segunda.
Pensar el municipio desde la infancia es otra de las claves. Creemos en un modelo que nace de pensar el espacio urbano desde los colegios: centros bien mantenidos y climatizados, patios abiertos, entornos escolares seguros, parques inclusivos y zonas verdes en cada barrio y pedanía. Una Murcia diseñada para niños y niñas acaba siendo más habitable para todas las personas.
Todo esto requiere de unos servicios públicos fuertes. Cuando se recortan, lo pagan las personas. Falta personal, no se cubren bajas ni jubilaciones y se precarizan servicios esenciales. Recuperar horarios completos en centros municipales, bibliotecas abiertas por las tardes, centros de mayores activos o una atención social digna no debería ser discutible.
Ha llegado el momento de recuperar la política municipal en su sentido más básico y más noble: escuchar, planificar y gestionar. Ha llegado la hora de que Murcia pase a ocuparse de lo importante y empezar a construir un proyecto de municipio compartido y reconocible que ordene prioridades y permita evaluar la acción política con criterios claros que de verdad mejoren, la vida cotidiana de quienes la habitan, vivan donde vivan y sin excepciones. Nosotros lo llamamos “la Murcia que viene”, y nos encantaría traerla con tu ayuda ¿Te apuntas?





















