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Opinión | El Periscopio
Sebastián Hidalgo
Jueves, 15 de Enero de 2026
Sebastián Hidalgo

Donde la OTAN no hace ruido

Cuando hablamos de la OTAN, nos referimos a la alianza militar más importante del mundo. Formar parte de ella no solo garantiza protección, sino también prestigio internacional. La Alianza Atlántica, consciente de su poder e influencia, suele dar gran visibilidad a sus imponentes ejercicios militares, a sus bases y a su superioridad tecnológica para mostrar su capacidad de disuasión. Sin embargo, en casos muy concretos, no se revelan ciertas ubicaciones estratégicas que realmente son de vital importancia para la alianza; un ejemplo de ello es Cartagena.

 

Desde la entrada de España en la OTAN, Cartagena no ha dejado de crecer en su importancia como puerto fundamental de la Alianza en el Mediterráneo. Su situación geográfica, combinada con unas instalaciones militares modernas y secretas, la convierte en un eje clave para la proyección de poder de la Alianza Atlántica en la región. Cartagena se mantiene como un punto discreto pero fundamental, cuya relevancia geopolítica supera con creces su perfil público.

 

¿Qué hace que esta ciudad, con tantos años de historia, sea diferente a las bases de Rota o Morón?

 

Para empezar el Arsenal de Cartagena no cuenta con grandes focos mediáticos. Su principal valor radica en la discreción operativa, que le permite ejercer control estratégico sin necesidad de visibilidad pública. Su bahía profunda y protegida, unida a infraestructuras altamente especializadas, la convierten en un punto clave para operaciones navales de gran calado en el norte de África.

 

Su discreción operativa hace única a Cartagena como base militar histórica. En sus instalaciones se diseñan y construyen los submarinos de propulsión convencional más avanzados del mundo, conocidos como Clase Isaac Peral, en homenaje al inventor cartagenero que revolucionó la guerra submarina con el primer sumergible torpedero de propulsión eléctrica de la historia. Además, la base alberga confiables y esenciales cazaminas, piezas fundamentales como primera línea de defensa en cualquier flota, encargados de desactivar minas y artefactos que podrían hundir barcos de gran calado. Complementan esta capacidad operativa los buques de aprovisionamiento, que garantizan el suministro y sostenimiento de las ciudades y peñones de soberanía española frente a la costa de Marruecos.

 

En definitiva, Cartagena nunca ha necesitado alzar la voz para hacer valer su importancia. Su relevancia histórica, su situación en el mapa y su capacidad tecnológica hablan por sí solas, consolidándola como un punto clave en la defensa de España y la Unión Europea.

 

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