Foto: ATP Australia OpenCarlos Alcaraz arrancó su camino en el Australian Open con una victoria convincente, aunque construida con paciencia y oficio, frente al australiano Adam Walton. El español resolvió su estreno en tres sets (6-3, 7-6 y 6-2) tras algo más de dos horas de juego, confirmando su condición de favorito sin conceder margen real a la sorpresa.
Desde el inicio, Alcaraz dejó claro quién mandaba. El primer set cayó de su lado por 6-3, apoyado en un tenis profundo y agresivo desde el fondo de la pista, que fue desgastando a un Walton voluntarioso pero superado en los intercambios largos. El murciano manejó el ritmo con solvencia y aprovechó los primeros errores del australiano para tomar ventaja.
El segundo parcial elevó la exigencia. Walton, empujado por la grada, subió el nivel con el servicio y se mantuvo firme en sus turnos, llevando el set a un tie break donde el murciano volvió a demostrar por qué es el número uno. Templado en los puntos decisivos, resolvió el desempate con autoridad, dando un golpe casi definitivo al partido.
Lejos de relajarse, aceleró en el tercer set. Con mayor claridad de ideas y una notable mejora en la devolución, rompió pronto el servicio de Walton y se escapó hasta el 4-2, antes de cerrar el encuentro con un contundente 6-2 que reflejó su dominio final. El australiano siguió compitiendo, pero ya sin respuestas ante el aumento de intensidad del tenista de El Palmar.
El debut deja buenas sensaciones para Alcaraz, que supo gestionar los momentos incómodos, imponer su jerarquía cuando el partido lo exigió y cerrar sin sobresaltos. Un estreno serio y convincente en Melbourne, primer paso en un torneo en el que el murciano vuelve a situarse, desde el primer día, como uno de los grandes aspirantes al título.











