Murcia necesita un respiro

Juan tiene 8 años y cuando sus compañeros bajan al patio a la clase de gimnasia se queda en clase porque ya ha terminado en Urgencias tres veces este curso con ataques de asma. Loli, a sus 74 años, ha dejado de dar su paseo de media mañana porque tenía la sensación de que se ahogaba cuando salía a la calle. Paco, que siempre va al trabajo en bicicleta, ha empezado a usar mascarilla en esos desplazamientos. Tú, que estás leyendo esto, notas que hay días en que te cansas más de lo normal tras andar un rato por la ciudad…
De los 365 días que tuvo 2025, en 191 la calidad del aire en Murcia fue regular, desfavorable, muy desfavorable, o extremadamente desfavorable. Tan solo “disfrutamos” de 174 días con un aire razonablemente bueno, y NINGÚN DIA con un aire bueno. Son datos extraídos del informe presentado recientemente por MurciaLab (www.murcialab.org), basado en los datos oficiales del Índice de Calidad del Aire (ICA) publicados por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. La contaminación del aire provoca alrededor de 25.000 muertes prematuras cada año en España, según un estudio publicado en 2025 en The Lancet.
Todos hemos escuchado y dicho mil veces aquello de “la salud es lo primero”, pero lo cierto es que esa idea no siempre se ve reflejada en las decisiones que se toman en todos los niveles de responsabilidad; tampoco en las políticas municipales, y me niego a aceptar que esto no se pueda cambiar. Un ayuntamiento puede hacer mucho por mejorar esta situación, y lo puede hacer trabajando en dos planos diferentes: en el corto plazo, con medidas para paliar los efectos de estos episodios de contaminación, cada vez más frecuentes y más intensos, y en el medio y largo plazo, con medidas que busquen cambios estructurales enfocados a la mejora de la calidad del aire.
En el corto plazo, establecer medidas vinculantes para la gestión de los episodios de contaminación, entre otras las relativas a limitaciones al tráfico diseñadas y comunicadas con antelación, la prohibición permanente y efectiva de quemas agrícolas con establecimiento de sistemas de gestión alternativos y accesibles, o el diseño de protocolos de actuación específicos para servicios especialmente sensibles (centros escolares, de mayores, centros sanitarios e instalaciones deportivas al aire libre), al tiempo que se diseñan y aplican canales de información y alerta detallada e individualizada para grupos de interés (personas especialmente vulnerables), tanto durante el episodio de contaminación como con carácter previo al mismo, utilizando los medios de predicción y previsión disponibles.
En el medio y largo plazo, dos líneas de trabajo fundamentales: reestructuración de la movilidad, y rediseño del municipio, con acciones de revegetación masiva:
1.- La movilidad no es solo gestionar el transporte público. Modificar y racionalizar la movilidad implica desde el diseño urbano que distribuye los equipamientos y servicios públicos por el territorio, eliminando la necesidad de muchos desplazamientos, o la adecuación y mejora de itinerarios peatonales y ciclables, hasta la gestión de los trayectos de última milla, pasando, por supuesto, por un servicio de transporte público que sea una autentica alternativa al transporte privado en términos de duración, comodidad y eficiencia, para lo cual resulta irrenunciable una ampliación del servicio de tranvía que convierta a este medio en el eje vertebrador del área metropolitana de Murcia, por ser un medio de alta capacidad que reúne las necesarias características de accesibilidad, prioridad, y sostenibilidad, unido a una mejora del servicio de autobús en términos de horarios, expediciones, y sostenibilidad de la flota.
2.- El rediseño del municipio, con acciones de revegetación masiva, se debe caracterizar por actuar en todos los niveles: creación de grandes espacios verdes en los bordes del área urbana. Plantación de árboles de porte en el interior de los espacios urbanos, tanto de alineación, como ocupando espacios actualmente configurados como plazas y espacios duros, que han de dejar paso a espacios vegetados, con especial atención a los entornos de los centros escolares. Creación de corredores verdes que unan los diferentes núcleos de población, para lo cual este municipio cuenta no solo con los grandes ejes viales, sino también con una red de caminos y carriles de huerta que podrían actuar como auténticos pasillos verdes que recorrerían toda Murcia. Recuperación, mejora y mantenimiento de los grandes espacios forestales del área periurbana, como pueden ser Carrascoy - El Valle, Coto Cuadros, o los Ginovinos. En suma, se trata no solo de aumentar las superficies verdes, sino de hacerlo bajo una distribución territorial equilibrada, para lo que se puede seguir la regla de 3-30-300: que todos podamos ver 3 árboles desde nuestra casa, que tengamos un 30% de cobertura vegetal en nuestro barrio, y que tengamos un espacio verde de calidad y de acceso público en un radio de 300 metros desde nuestra vivienda.
Hacer que Murcia se acerque a esos objetivos es mucho más fácil de lo que puede parecer, pero exige una voluntad política firme y un convencimiento social de que es el camino que queremos recorrer. Decidir que, además de necesitarla, ésa es la Murcia que queremos, y ponernos a ello. En definitiva, una idea clara de municipio, y un liderazgo que se identifique con la misma.
Murcia necesita ya un respiro, y si así lo decidimos entre todos, ésa será la Murcia que viene.





















