A limpiar el monte
Con estas lluvias continuas -e inusuales por pertinaces, como la célebre sequía nacional de otros tiempos- de los últimos días en nuestra región, ya casi se nos ha olvidado, pero hay que ver lo necesario que es -y lo bien que nos vendría para defendernos de posibles incendios forestales- limpiar el monte.
Y es que acabo de leer que la Generalitat de Cataluña ha expedientado a Renfe con una sanción de 'coge pan y moja que pintan bastos', al haber detectado deficiencias muy graves en el servicio ferroviario de cercanías en Cataluña, donde dice que Renfe ha cometido numerosas irregularidades en la gestión de dichos servicios.
Ante esto Renfe ha presentado alegaciones a todas y cada una de las deficiencias observadas por la Generalitat, rechazando cualquier responsabilidad en los hechos y argumentando finalmente que el servicio ferroviario de cercanías en esa comunidad (nación, país asociado, región independiente, estado cuasi comunitario,…) está transferido, por lo que no es competencia de Renfe, sino de la propia Generalitat.
Y es que, efectivamente, la capacidad de sorpresa del ser humano no tiene límites.
Seguimos: La Generalitat de Cataluña niega la mayor y no admite tal aseveración sobre el traspaso de competencias. Y yo que pensaba que sería muy sencillo -e incluso inmediato, si nos ponemos a ello en serio- aclarar si los servicios ferroviarios están -o no- traspasados y quién es la Entidad Gestora de los mismos, ya que existirá constancia documental de ello.
Pues no, iluso de mí. La Generalitat manifiesta que no lo están, porque el documento que recoge el Protocolo de los Servicios Ferroviarios de Cercanías en Cataluña durante el período 2011 – 2015 aún no se ha firmado por la Generalitat de Cataluña al existir discrepancias sobre la financiación, con lo que Renfe sigue siendo la Entidad Gestora y suya es, por tanto, la responsabilidad de la gestión ferroviaria.
Brillante. Desde hace dos años -enero 2011 hasta noviembre 2012- han estado -y siguen- circulando trenes de cercanías en Cataluña sin que sepamos de quién es la responsabilidad de la gestión del servicio. Y luego no entendemos por qué no salimos de esta depresión económica, mientras casi todos los demás sí espabilan.
Pues eso, que hace falta mucha gente para limpiar el monte.
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Y es que acabo de leer que la Generalitat de Cataluña ha expedientado a Renfe con una sanción de 'coge pan y moja que pintan bastos', al haber detectado deficiencias muy graves en el servicio ferroviario de cercanías en Cataluña, donde dice que Renfe ha cometido numerosas irregularidades en la gestión de dichos servicios.
Ante esto Renfe ha presentado alegaciones a todas y cada una de las deficiencias observadas por la Generalitat, rechazando cualquier responsabilidad en los hechos y argumentando finalmente que el servicio ferroviario de cercanías en esa comunidad (nación, país asociado, región independiente, estado cuasi comunitario,…) está transferido, por lo que no es competencia de Renfe, sino de la propia Generalitat.
Y es que, efectivamente, la capacidad de sorpresa del ser humano no tiene límites.
Seguimos: La Generalitat de Cataluña niega la mayor y no admite tal aseveración sobre el traspaso de competencias. Y yo que pensaba que sería muy sencillo -e incluso inmediato, si nos ponemos a ello en serio- aclarar si los servicios ferroviarios están -o no- traspasados y quién es la Entidad Gestora de los mismos, ya que existirá constancia documental de ello.
Pues no, iluso de mí. La Generalitat manifiesta que no lo están, porque el documento que recoge el Protocolo de los Servicios Ferroviarios de Cercanías en Cataluña durante el período 2011 – 2015 aún no se ha firmado por la Generalitat de Cataluña al existir discrepancias sobre la financiación, con lo que Renfe sigue siendo la Entidad Gestora y suya es, por tanto, la responsabilidad de la gestión ferroviaria.
Brillante. Desde hace dos años -enero 2011 hasta noviembre 2012- han estado -y siguen- circulando trenes de cercanías en Cataluña sin que sepamos de quién es la responsabilidad de la gestión del servicio. Y luego no entendemos por qué no salimos de esta depresión económica, mientras casi todos los demás sí espabilan.
Pues eso, que hace falta mucha gente para limpiar el monte.
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