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Opinión | El Periscopio
Sebastián Hidalgo
Jueves, 05 de Febrero de 2026
Sebastián Hidalgo

La capacidad industrial militar de España

 

¿La industria de defensa española es capaz de responder a la demanda nacional y exterior en un contexto de rearme global?

 

La industria de defensa vive hoy un momento de auge a nivel global, impulsada por el aumento del gasto militar como consecuencia de la modernización de los ejércitos en todo el mundo. Es evidente que las tensiones geopolíticas, que han traído nuevos conflictos y una mayor competencia entre potencias, son la causa de este rearme generalizado.

 

Esta escalada armamentística ha pillado a las fábricas europeas con la capacidad bajo mínimos, tras años de recortes en el sector. Ese retraso ha obligado a la industria de defensa a recuperar el ritmo perdido durante décadas, reforzando las cadenas de suministro y acelerando proyectos de modernización para poder responder a un mercado cada vez más exigente.

 

España no ha sido la excepción ibérica, la industria militar española ha sido una de las más afectadas. Nuestro país adoptó durante años una política errónea y peligrosa: no invertir lo suficiente en defensa, debido en gran parte al cómodo convencimiento de que las alianzas en seguridad nos protegerían sin necesidad de esfuerzo propio.

 

España ha llegado tarde a la era del rearme global, perdiendo oportunidades de innovación, empleo y posicionamiento en el mercado internacional, a diferencia de otras naciones europeas que supieron aprovechar el auge armamentístico para consolidar su industria, como es el caso de Francia.

 

Pese a todo lo anterior, España ha sabido jugar bien sus cartas a través de algunas de sus empresas, y un claro ejemplo de ello es Navantia. La empresa pública de construcción naval goza de un prestigio internacional que pocos astilleros en el mundo poseen. Ha sido una de las pocas, junto a Naval Group, en exportar un portaaviones, también ha demostrado su capacidad para diseñar, construir y vender fragatas, corbetas e incluso desarrollar proyectos tan complejos como la construcción de submarinos. Este éxito evidencia que, a pesar de las limitaciones presupuestarias, la industria española ha logrado posicionarse como referente en sectores de gran exigencia internacional.

 

La industria militar española ha demostrado que, con el apoyo suficiente, puede dar soporte tanto a nuestras Fuerzas Armadas como a clientes internacionales. Países como Arabia Saudí, Noruega, Marruecos, Australia o Turquía han confiado en ella para equipar y modernizar sus ejércitos, reconociendo su capacidad tecnológica, su experiencia en proyectos complejos y su fiabilidad en la entrega.

 

En definitiva, estos éxitos en exportación ponen de manifiesto que España sí es capaz de responder a la demanda nacional y exterior en un contexto de rearme global. Sin embargo, para mantener y aumentar esta capacidad es fundamental seguir reforzando la inversión y la innovación tecnológica junto a nuestros aliados. Solo así nuestra industria podrá hacerse un hueco y consolidarse como un referente estratégico en un mercado agresivo y altamente competitivo.

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