El negocio de la pobreza

La corrupción puede adoptar muchas formas. Robar es una de ellas, como también lo es hacer negocio con el sufrimiento de seres humanos. Nos quieren pobres necesitan que seamos incultos y dependientes de un sistema que ha transgredido todos los límites éticos.
La mitad de la población de la Región de Murcia está en riesgo de pobreza, no pueden afrontar gastos imprevistos. La situación es dantesca. Salir de tu casa, mirar a tus vecinos y reconocer que uno de cada cuatro, incluido tú mismo, tendría problemas para comer si se le rompe el frigorífico o le llega el recibo del IBI. La tristeza del alma al reconocerte incapaz de poder pagar el recibo de la calefacción no hay manta que lo temple. Es una absoluta vergüenza.
Gracias a las políticas desarrolladas por el PP y el PSOE en los últimos 30 años hoy estamos como estamos. Siempre ha habido ricos y pobres, eso es innegable. Ahora bien, el Estado del Bienestar debe sustentarse sobre unos pilares que hoy en día han desaparecido por completo. No puede alarmarnos ver que si una persona nace en el seno de una familia pobre tiene mayor probabilidad de ser pobre que aquel que haya nacido en una familia pudiente. La cuestión pasa por que, a fecha de hoy, no existen mecanismos que garanticen que con trabajo y esfuerzo, por méritos individuales, se puede vencer al destino y salir de esa situación. La educación es un claro ejemplo de eso. Hoy por hoy tener una titulación universitaria no te garantiza absolutamente nada. Es preocupante ver como año a año el porcentaje de pobres con estudios universitarios crece y la culpa ni es del mercado, ni del liberalismo, ni de la ultraderecha.
Que algunas ONG’s hayan duplicado y triplicado sus presupuestos y sus beneficios desde la crisis del ladrillo que se inició en 2008 pone de manifiesto y demuestra que el profundo pozo en el que estamos y no podemos salir es precisamente por la política colectivista en la que, eximiéndolo de su responsabilidad personal, por un lado, pero condenándolo a permanecer de por vida bajo el yugo de la miseria, por otro.
No hay diferencia alguna entre las políticas desarrolladas por Pedro Sánchez y las de López Miras. Su objetivo pasa por el mantenimiento del statu quo, traspasando la responsabilidad a otros entes como pueden ser ayuntamientos y ong's. Jamás se ponen objetivos, nunca se comprometen solucionar problemas. Sólo están pendientes del titular de periódico. El discurso basado en el anuncio de un gasto presupuestario mayor cada año se queda en nada por la simple razón de que el dinero se queda por el camino.
Por ejemplo, en la Región de Murcia, tenemos un cargo político encargado de poner en marcha políticas de familia. El presupuesto que tiene para eso es de 77 millones de euros. Pues de esos 77 millones sólo 3 millones van destinado a ayudar a familias vulnerables. Los 74 millones restantes van destinados a personal, asesores, pago de calefacción de los edificios públicos, programas informáticos, etc.
Debemos centrarnos en lo importante, en ayudar a los núcleos familiares a vivir una vida digna, con un trabajo y un proyecto que les haga crecer. Y para eso, lo primero que tenemos que hacer es racionalizar el papel que la administración pública está ejerciendo. La política de reparto y cronificación de la miseria a través de miseras ayudas y elevados impuestos debe ser suprimida.
Basta ya de conformismos. Reclamemos una verdadera política basada en el ser humano y no en sus estructuras. Pensemos en los problemas de las familias y pongamos encima de la mesa las soluciones que necesitan. El bipartidismo no sabe hacerlo, es más, no quieren hacerlo. Sentido común.





















