David Caro, presidente de la Estación Náutica del Mar Menor, en MurciaEconomía Radio
David Caro, presidente de Estación Náutica Costa Cálida, defiende que el futuro del Mar Menor pasa por una fórmula de equilibrio. “Defendemos sostenibilidad y uso turístico del Mar Menor al mismo tiempo”, resume. Su planteamiento combina protección ambiental, actividad económica y una gestión más ágil para que la náutica no se quede atrapada entre normas confusas y trámites eternos.
En el arranque del año, Caro enmarca el momento como una fase de preparación antes de la temporada fuerte. “Ahora estamos en la época de prepararlo todo para que, cuando llegue la actividad intensa, infraestructuras y servicios estén lo mejor posible”, explica. Desde esa lógica, FITUR volvió a ser una parada clave para cerrar reuniones y coordinar proyectos con empresas y administraciones.
Sobre la cita de Madrid, destaca la agenda compartida con la Federación de Vela de la Región y la Dirección General de Deportes. “Presentamos el calendario náutico de 2026 en el Mar Menor, con 17 campeonatos de nivel europeo, internacional y nacional”, señala. Y añade que la entidad acompañará esa programación con difusión continua: “Vamos a darle visibilidad por redes sociales, notas de prensa y campañas de publicidad”.
La conversación entra después en uno de los puntos más sensibles de las últimas semanas: el fondeo en la laguna. Caro recuerda que, cuando se publicó la normativa que declaraba toda la zona como CEPA, su organización trasladó al Ministerio su rechazo a una interpretación que, en la práctica, bloqueaba el uso ordinario de embarcaciones. “No se podía prohibir que cualquier embarcación pudiera fondear en cualquier sitio del Mar Menor”, afirma. “Le quitabas el atractivo turístico e histórico al uso de las embarcaciones”.
A su juicio, la corrección legal reciente abre una vía más realista. “Hace unas semanas se produjo ese cambio en la ley”, indica, y lo vincula a la instalación de puntos ordenados de fondeo: “Se van a poner 61 en las islas del Mar Menor para que la gente pueda fondear en esas balizas, protegiendo el ecosistema y también permitiendo el uso recreativo”. En esa línea insiste: “Protección sí, totalmente”.
Preguntado por los botellones y las concentraciones irregulares en verano, Caro evita ambigüedades y pide refuerzo de control. “La única herramienta para que eso no suceda es mayor vigilancia”, sostiene. “Se tiene que aumentar el presupuesto y crear un cuerpo dedicado exclusivamente al Mar Menor”. Para el presidente de Estación Náutica, una norma sin vigilancia suficiente se queda corta sobre el papel.
También diferencia esta cuestión del proceso abierto en Cabo de Palos sobre amarres, cuyo plazo documental se extendió del 15 de diciembre a finales de enero. Según explica, Puertos defiende que la actualización busca ordenar la base de datos y favorecer uso durante todo el año. “Nos trasladan que el procedimiento se ha llevado bien, que la lista de espera se pondrá al día y que las inversiones mejorarán el uso de las instalaciones”, apunta.
Sobre Puerto Mayor, en La Manga, Caro describe un escenario administrativo complejo, pero fija un objetivo claro: “A ver si poco a poco se puede llegar a un fin y Puerto Mayor se puede ir eliminando”. ¿Para qué? “Ese espacio hay que recuperarlo para los ciudadanos, para el disfrute y para que tenga un espacio natural digno del entorno”.
En el terreno político y legislativo, evita alineamientos cerrados con las reformas en debate y marca prioridad ambiental. “Lo que se debe mirar principalmente es la salida de nutrientes y que se acaben los vertidos”, afirma. Al mismo tiempo, rechaza que se ponga el foco en su sector: “No se debe mirar directamente a la actividad náutica; ni mucho menos somos la consecuencia de la situación en la que estamos”.
Más allá del plano ecológico, Caro reivindica el peso económico de la náutica y el modelo de colaboración con administraciones. “Creemos totalmente en el trabajo público-privado”, afirma, y pone como ejemplo la campaña escolar con el Instituto de Turismo: “Cuando niños de 10 o 12 años hacen por primera vez actividades en el Mar Menor, el resultado es muy positivo”. También subraya el impacto de la desestacionalización: “Hay empresas que antes cerraban en septiembre y ahora ven actividad en diciembre”.
Ese empuje, dice, ya se traduce en interés empresarial en nuevas zonas. “Hay emprendedores que están viendo abrir base náutica en Los Urrutias y también en Playa Honda”, explica. El principal freno vuelve a ser administrativo: “No puede ser que nuevos empresarios tarden de 8 a 9 meses en comenzar su actividad”. Por eso, confirma reuniones con ayuntamientos y Demarcación de Costas para “agilizar los tiempos de tramitación”.
En el cierre, Caro enmarca su incorporación como vocal de la Junta Municipal Cabo de Palos-La Manga como una extensión de ese trabajo de proximidad. “Voy a intentar aportar mi granito de arena para acercar la administración a los ciudadanos”, asegura. Y concluye con una idea operativa, poco épica y muy concreta: “Dar voz al día a día de los núcleos urbanos y agilizar mejoras”.









