Sectores Productivos que son Improductivos
Cuando estudiamos la primaria en España nos enseñan que existen tres grandes sectores productivos, aunque hoy en día suelen añadir un cuarto sector. Los economistas clásicos tenían una definición de productividad muy distinta a la que hoy tenemos, ya que ellos consideraban que la productividad estaba relacionada con la capacidad de generar bienes materiales que aumentan la riqueza; así lo creía Adam Smith. Por lo tanto, si algo no aumenta la riqueza visible de un país o entidad, no sería productivo. Sin embargo, otros economistas como Schultz pensaron que la productividad no solo se basa en el crecimiento económico directo, sino en la mejora de competencias y habilidades para desarrollar una actividad productiva o incluso en la formación de lo que llamaron «capital humano», un recurso que consideraron más valioso que el capital físico.
Los cuatro sectores serían percibidos de distinto modo por los distintos economistas:
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Sector primario: Agricultura, ganadería, pesca, minería y silvicultura (bosques y masas forestales).
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Sector secundario: Industria manufacturera, construcción, energía e industria alimentaria.
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Sector terciario: Comercio, transporte, turismo, finanzas, sanidad, educación, administración pública.
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Sector cuaternario: Investigación y desarrollo, tecnologías de la información, consultoría especializada, servicios creativos y culturales.
La función de estos servicios es social antes que económica; no es productivo para los economistas tradicionales a no ser que tenga un impacto directo en la producción de bienes materiales. Yo, por ejemplo, que me dedico a la cultura desde la creación de libros, sí tendría un impacto productivo directo incluso para los economistas tradicionales, ya que se produce un bien material tangible. Sin embargo, la producción de un libro electrónico digital (eBook) no se consideraría productiva, ya que no hay objeto físico, por lo que el valor sería solamente intelectual y no material.
La producción de un libro físico sí genera bienes materiales: implica la transformación de materias primas en objetos físicos tangibles y hay una transformación industrial por la que una idea pasa a un producto material. Eso sí, el contenido intelectual del libro no sería productivo, sino la imprenta, el papel y la manufactura del libro. Por lo tanto, tareas como la edición del libro o la escritura del libro no estarían recogidas como productivas hasta que fuera un objeto material.
Parte del sector terciario sería eliminado como tarea productiva por los economistas clásicos, ya que cualquier tarea que no desencadene en productividad material era vista como improductiva. Sin embargo, hoy en día sabemos que hay tareas que contribuyen a la productividad real y al desarrollo de la economía, mas siempre y cuando podamos medir su impacto real y no sea todo un intangible no medible. Si utilizamos nuestro sentido crítico y somos objetivos, podemos comprobar que en el sector terciario encontramos a la administración pública, la cual no siempre es productiva, ya que en la mayoría de casos genera burocracia innecesaria y, en esa mayoría de casos, dificulta el desarrollo económico del país.
Por otro lado, encontramos en el sector cuaternario a la educación, la cual se dedica a formar el llamado «capital humano», que podría considerarse productiva cuando logra que el humano desarrolle tareas que contribuyan a la economía del país sin caer en engaños. Incluso para los economistas modernos podría ser improductiva; esto se debe a que, si no mejora las habilidades o competencias que permiten a los alumnos generar riqueza para su país… si les forma para que ellos luego vuelvan a formar a los demás (en bucle) y esas formaciones no enseñan habilidades que generan riqueza real o solo obtienen dinero estatal… podría considerarse que la educación es improductiva, lo cual suele pasar en la mayoría de casos.
Sin embargo, hay ocasiones en las que la educación es productiva, y es cuando el coste no supera al beneficio: el beneficio de aprender habilidades que finalmente son utilizadas para generar empresas o labores tangibles o intangibles que verdaderamente contribuyen a la cadena productiva.
Actualmente nos encontramos en la tendencia a la certificación y no al aprendizaje real; además, cuando aprendemos labores, estas suelen ser improductivas (no generan riqueza real), por lo que en la mayoría de casos la educación actual es improductiva. Mas es necesaria para aprender, ya que no todo lo necesario es intrínsecamente productivo. Aun así, cabe decir que el sector más necesario es el más maltratado: el sector primario, el que inequívocamente, si desapareciera, nos llevaría a la muerte, pues produce nuestros alimentos y recursos, así como los alimentos y recursos de otros países (en exportaciones). En España, el verdadero «capital humano», el «humano productivo», está viniendo de otros países y dispuesto a trabajar y producir, mientras que las mayorías originarias del país intentan que unos estudios les salven de su propia improductividad.
Cabe destacar que es importante conservar la productividad de un país, pues la parte principal de esta se centra en poder comer y vivir de nuestros propios recursos, mientras que la segunda parte más importante (sector secundario) pone el foco en la ropa (industria textil), la manufacturación alimentaria y, algo que hemos olvidado en nuestro propio país, la construcción.
Sí, los economistas clásicos no estaban del todo acertados, ya que no sabían cómo clasificar al empresario, el cual es la parte más importante y necesaria de una empresa productiva y, sin embargo, no sabían si colocarlo como «improductivo pero necesario» (Adam Smith), cuando todos sabemos que es productivo a pesar de que no produzca los bienes materiales con sus propias manos, ya que con su inteligencia coordina y lleva a cabo las tareas intelectuales que una empresa requiere para funcionar, labores sin las cuales es imposible que prospere una empresa. Asimismo, sabemos que el empresario no se construye por formarse en universidades ni por atender a muchas clases ni por seguir un sistema educativo, sino por enfrentarse a problemas reales y resolverlos una y mil veces, o incluso equivocarse hasta dar con la solución real.
Una crítica a la economía clásica sería la no consideración de sectores productivos intangibles que verdaderamente contribuyen a la productividad directamente, mientras que la crítica a la economía moderna sería que no considera ningún sector improductivo, y lo más parecido a la improductividad que encontramos en sus teorías es una «falta de productividad en trabajos productivos». Pero todos sabemos que existen sectores improductivos; por ejemplo, si ahora inventamos un sector para sentarnos en sillas y mirar a la pared, sería no productivo, mas la economía moderna consideraría que este trabajo no está siendo productivo y, seguramente, destinaría más dinero para que fuese productivo.






















