Calle del centro de La Habana Vieja - La Habana, Cuba - ArchivoLa crisis energética de Cuba ha pasado de problema estructural a emergencia operativa. En las últimas semanas, el endurecimiento de la presión de Washington sobre los suministros de crudo a la isla ha agravado un escenario que ya era frágil, con impacto directo en la actividad de empresas españolas con presencia en turismo, transporte y comercio. El 29 de enero, Donald Trump anunció una orden ejecutiva para penalizar con aranceles a países que suministren petróleo a Cuba, una medida que elevó aún más la tensión sobre la cadena de suministro energético cubana.
El golpe más visible llegó en el frente aéreo. Autoridades cubanas comunicaron que no habría combustible de aviación en nueve aeropuertos, incluido el de La Habana, en el periodo comprendido entre el 10 de febrero y el 11 de marzo. A partir de ahí, varias aerolíneas canadienses suspendieron operaciones y otras compañías reconfiguraron su logística. En el caso español, Air Europa confirmó escalas técnicas en Santo Domingo para poder completar su operativa Madrid-La Habana-Madrid.
Turismo en mínimos y ajustes de las hoteleras
El turismo, principal fuente de divisas para Cuba, llega debilitado a esta nueva fase de crisis. Según datos oficiales cubanos difundidos por la ONEI, la isla cerró 2025 con 1.810.663 visitantes internacionales, un 18% menos interanual y su peor registro en décadas fuera de la etapa de pandemia.
En ese contexto, las cadenas españolas han empezado a mover ficha. Meliá confirmó ajustes de disponibilidad que afectan, por ahora, a tres hoteles, y argumenta que responde a niveles de ocupación y limitaciones de suministro. Además, se han producido cambios en la conectividad aérea y una revisión general de la oferta turística. Minor también ha salido de la gestión de sus dos hoteles de marca NH en La Habana, en plena caída del mercado receptor.
Cobros, riesgo comercial y exposición española
Para las empresas españolas, el problema no son solo las ventas, sino los cobros y poder sostener la operativa en un entorno de alta volatilidad. Distintas informaciones empresariales y de agencias apuntan a que los impagos acumulados siguen siendo un factor de riesgo desde 2015, sobre todo para pymes exportadoras. También señalan que la exposición comercial global de España en Cuba es reducida dentro del total exportador, aunque relevante para compañías concretas con presencia estable en la isla.
A la vez, España mantiene instrumentos de relación económica con Cuba: en julio de 2025 se activó un programa de conversión de deuda de hasta 375 millones de euros para financiar proyectos de desarrollo en sectores como energía, agua y seguridad alimentaria. Es decir, conviven dos planos como el deterioro operativo a corto plazo y el mantenimiento del vínculo económico-institucional a medio plazo.











