España alcanza el liderazgo europeo como destino preferido para la inversión inmobiliaria en 2026. - Eduardo Parra - Europa Press - ArchivoEspaña se ha colocado por primera vez como el país más atractivo de Europa para la inversión inmobiliaria, según la encuesta de CBRE. El cambio de posición llega después de un 2025 en el que la inversión inmobiliaria en España superó los 18.400 millones de euros, un 31% más que en 2024, y marcó su nivel más alto desde 2018. Para 2026, la misma consultora proyecta otro avance, entre el 5% y el 10%, hasta un rango de 19.000 a 21.000 millones.
En la encuesta de CBRE, España aparece en primera posición entre inversores internacionales; Reino Unido queda segundo, Polonia tercera e Italia cuarta, con Portugal en sexto lugar. En ciudades, Londres mantiene el primer puesto y España coloca dos plazas en el top cinco, con Madrid segunda y Barcelona cuarta.
¿Qué contexto económico sostiene el apetito inversor?
La economía española cerró 2025 con un crecimiento del PIB del 2,8%, según la Contabilidad Nacional del INE, mientras la eurozona avanzó un 0,3% trimestral en el cuarto trimestre. A la vez, el BCE mantuvo en febrero de 2026 los tipos sin cambios tras los recortes de 2025, lo que da más visibilidad al coste de financiación.
Los desequilibrios de base
El liderazgo inversor convive con un desequilibrio estructural en vivienda. En España, la entrada de capital y el dinamismo de la demanda no se están traduciendo, al mismo ritmo, en nueva oferta residencial, especialmente asequible, en las áreas de mayor presión. Esa tensión ya se refleja en precios: la vivienda subió un 12,8% interanual en el tercer trimestre de 2025, con un 13,4% en segunda mano.
En paralelo, el Banco de España viene advirtiendo de desajustes persistentes: el número de hogares crece por encima de la producción de vivienda en zonas tensionadas y aparecen señales de sobrevaloración en algunos indicadores. En términos de mercado, la entrada de capital no está corrigiendo aún el principal y más persistente problema: el acceso a vivienda.
También pesa la debilidad del parque asequible: el propio Ministerio de Vivienda sitúa la vivienda social en torno al 3,4% del total, todavía lejos de estándares más robustos en Europa. Sin un crecimiento sostenido de oferta asequible, la inversión puede elevar actividad y valoración de activos sin resolver el problema central de acceso.
Hay una parte claramente positiva: más inversión significa más capacidad para rehabilitar parque envejecido, reposicionar activos, profesionalizar alquiler, elevar estándares de eficiencia y sostener empleo en construcción, gestión y servicios asociados. La propia encuesta europea de CBRE refleja una preferencia elevada por estrategias de modernización y reconversión de activos.
La clave política y empresarial no es frenar capital, sino dirigirlo y crear más obra nueva donde falta, más vivienda asequible, menos cuellos de botella urbanísticos y más seguridad regulatoria. Si no, la inversión seguirá entrando, pero la tensión social también.
Región de Murcia: presión de precios
En la Región de Murcia, la tensión del mercado es especialmente alta. El INE la sitúa como la comunidad con mayor subida interanual del precio de la vivienda en el tercer trimestre de 2025 (+15%). A la vez, el fuerte movimiento de compraventas y el peso del comprador extranjero (20,74% en el cuarto trimestre, según Registradores) incrementan la competencia sobre una oferta limitada. La consecuencia es que cada vez más hogares, sobre todo con rentas medias y bajas, tienen más dificultades para acceder a una vivienda, tanto en compra como en alquiler, especialmente en las zonas con mayor demanda.
La cuestión ya no es si llega inversión, sino qué efectos produce. Si ese capital se orienta a aumentar oferta real, rehabilitar parque y ampliar vivienda asequible, puede aliviar el mercado. Si no, seguirá creciendo la actividad financiera mientras se agrava el problema de acceso a la vivienda.





