Una mujer joven atendiendo a los clientes de un bar - Jesús Hellín - Europa Press - ArchivoEl Consejo de Ministros ha aprobado este 17 de febrero de 2026 la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) hasta 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas (17.094 euros anuales), un incremento del 3,1% respecto a 2025.
Según las estimaciones de CCOO, la medida podría beneficiar a 1,66 millones de asalariados, el equivalente al 9% del empleo asalariado, con mayor incidencia en los tramos salariales más bajos y en el trabajo a tiempo parcial. El sindicato calcula 1,42 millones de beneficiarios a jornada completa y otros 239.000 en parcial.
La distribución por perfiles confirma un impacto desigual: las mujeres representarían el 61% del total de beneficiarios y la incidencia relativa sería casi el doble que en hombres. También destaca el efecto en población joven, en empleo temporal y en trabajadores extranjeros, colectivos con mayor exposición a salarios bajos.
Por sectores, el efecto se concentra en actividades con menor salario medio, especialmente agricultura, comercio y hostelería, donde el SMI actúa como suelo retributivo real para una parte importante de plantillas.
La subida se aprueba sin acuerdo con la patronal y con apoyo sindical, en un contexto de desacuerdo sobre cómo repartir el ajuste salarial entre productividad, márgenes empresariales y costes de contratación. Además, el Ejecutivo mantiene abierta la vía para limitar prácticas de compensación que diluyan el efecto real del incremento en nómina.
En perspectiva, la medida consolida una tendencia: desde 2018 el SMI ha acumulado un alza superior al 60%, convirtiéndose en una herramienta central de política salarial para los tramos de renta más bajos.
Región de Murcia | mayor incidencia que la media
En la Región de Murcia, la incidencia del SMI se sitúa por encima del promedio nacional en las estimaciones sindicales, en línea con el peso regional de sectores intensivos en empleo de baja remuneración como agricultura, hostelería y parte del comercio. Eso implica un doble efecto tanto en la mejora directa de sueldos en la base salarial y la presión adicional sobre costes en empresas con márgenes estrechos.
El resultado práctico dependerá de cómo evolucione el empleo en esos sectores durante 2026: si se combina la subida salarial con productividad y estabilidad contractual, el impacto será más sólido; si no, puede tensionar más a negocios pequeños y estacionales.





