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CARTAGENA

Cartagena: Una ciudad que reclama mejoras pero olvida sus deberes en materia de transporte

Gobierno y oposición no coinciden en el diagnóstico ni en la gestión de la estación de autobuses de la ciudad portuaria, aunque ambos reconocen la necesidad de mejorar la infraestructura

Alba Molina Domingo, 22 de Febrero de 2026 Tiempo de lectura:
Estación de autobuses de CartagenaEstación de autobuses de Cartagena

Cartagena encadena reconocimientos turísticos, cifras al alza y una narrativa institucional que insiste en situar a la ciudad como referente cultural, económico y portuario del Mediterráneo. Sin embargo, a escasos minutos del puerto y lejos de las fotografías oficiales, la estación de autobuses ofrece una realidad difícil de encajar en ese relato: escaleras mecánicas fuera de servicio desde hace tiempo, suciedad visible, deficiencias de mantenimiento, problemas de accesibilidad y establecimientos cerrados que refuerzan una imagen de abandono.

 

La estación, inaugurada en 1995 y concebida como principal puerta de entrada terrestre al municipio, muestra un deterioro que afecta a la experiencia cotidiana de miles de usuarios: estudiantes, trabajadores, personas mayores, visitantes y turistas que llegan a Cartagena. MurciaEconomía ha recabado la versión del Gobierno local y las valoraciones de MC y PSOE, además de testimonios de usuarios, para reconstruir el estado actual de la infraestructura y el alcance real de las actuaciones anunciadas.

 

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Una infraestructura en declive

 

Las carencias se aprecian sin necesidad de informes técnicos: pavimentos dañados, señalización envejecida, iluminación irregular en determinadas zonas y aseos con mantenimiento insuficiente. Cuando los elementos mecánicos no funcionan, la movilidad se convierte en un obstáculo para quienes dependen del transporte público y para quienes cargan con maletas, carros o equipaje.

 

 

“Llego en autobús cada semana; parece que la estación está atrapada en el pasado. Las escaleras rotas y la falta de servicios dignos son un mal recibimiento para quienes elegimos transporte público para estudiar aquí.”

 

Judith Muñoz, estudiante universitaria residente en La Unión.

 

Una usuaria con movilidad reducida lo resume con más crudeza: 

“No siempre puedo moverme por aquí sin ayuda. Hay zonas inaccesibles y parece que nadie realmente se ha preocupado por los usuarios con discapacidad.”

 

Incluso visitantes consultados por este medio reconocen la contradicción:

“La imagen turística es muy potente, pero la estación de autobuses no está a esa altura”.

 

 

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Un problema que viene de lejos (y una idea que vuelve)

 

El debate actual tiene antecedentes. Ya en 2017, con Movimiento Ciudadano al frente del Gobierno municipal y José López como alcalde, el Ayuntamiento trabajó junto a la UPCT en propuestas para reorganizar la estación y mejorar su funcionalidad, con planteamientos que pasaban por concentrar servicios en la planta baja y redefinir usos del edificio.

 

Aquel enfoque reaparece ahora como punto de referencia: tanto MC como el Gobierno local coinciden, al menos en la solución arquitectónica central, bajar operativa a planta baja, aunque discrepan en por qué no se ha ejecutado antes y en la forma de gestionar el mantenimiento.

 

 

 

 

El Gobierno municipal asegura que la reforma está encauzada. La alcaldesa, Noelia Arroyo, afirma a MurciaEconomía que la estación afrontará “una transformación integral” tras la aprobación del proyecto por la Junta de Gobierno en noviembre de 2025 y su traslado al área de Contratación para iniciar los trámites de licitación pública.

 

La inversión prevista se sitúa “en torno a los 450.000 euros” después de que el presupuesto inicial, fijado en 300.000 euros, se elevara tras la redacción final de los servicios técnicos, con consignación de la diferencia en el Presupuesto de 2026. El objetivo, según explica la regidora, es trasladar la operativa (venta de billetes, cafetería, aseos y atención al cliente) a la planta baja para mejorar la accesibilidad y dejar la planta superior disponible para otros usos futuros.

 

“Vamos a modernizar la estación de autobuses y acometer la reforma que necesita para ofrecer un mejor servicio y que sea mucho más accesible”, señala Arroyo, que califica la actuación de “imprescindible” tras tres décadas de uso.

 

 

A la espera de esa licitación, la estación continúa funcionando con los problemas descritos por usuarios: averías prolongadas, barreras para la movilidad y una imagen de deterioro sostenido.

 

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MC: “abandono estructural” y calendario de urgencia

 

Desde Movimiento Ciudadano, su portavoz Jesús Giménez Gallo sitúa el problema en “un abandono estructural” y en la falta de decisiones durante los últimos años. Sostiene que la solución diseñada en 2017 era “concreta y viable” y lamenta que no se haya ejecutado. “El resultado es claro: degradación progresiva por falta de capacidad y de conocimiento”, afirma.

 

Giménez Gallo añade otro elemento de fricción: el modelo de gestión. Afirma que la empresa que opera de facto, ALSA, realiza “mantenimiento mínimo” y que el Ayuntamiento “no ha resuelto el modelo”, lo que explicaría la degradación progresiva.

 

MC reclama actuaciones urgentes para “garantizar seguridad y dignidad”, reparación de escaleras y grietas, puesta en funcionamiento de escaleras mecánicas y revisión integral de accesos, y plantea un calendario: urgencias en un máximo de tres meses y reorganización estructural en doce. “La primera impresión cuenta. Y ahora mismo no juega a favor de Cartagena”, añade.

 

PSOE: mociones, “anuncios vacíos” y reforma integral

 

El PSOE, por su parte, pone el acento en la falta de ejecución tras años de reclamaciones. Su portavoz, Pedro Contreras, asegura que han presentado varias mociones que el Gobierno municipal ha asumido “sobre el papel”, pero sin que se traduzcan en actuaciones. “La situación actual de la estación es insostenible”, sostiene.

 

Contreras advierte de un efecto directo en la movilidad: “Muchos usuarios renuncian al transporte público por el estado de la estación, lo que repercute directamente en el aumento del tráfico”. También defiende una reforma integral que facilite los accesos desde planta baja, modernice la infraestructura y dé usos educativos y culturales a la planta superior por la cercanía de los campus.

 

Además, el portavoz socialista va más allá en la crítica y atribuye la situación a “dejadez” e “incapacidad” del Gobierno de Arroyo, al que acusa de vivir “de anuncios vacíos” sin conservar infraestructuras, citando como ejemplos la estación de autobuses, el Cine Central o el Teatro Circo.

 

Lo que está en juego: transporte, accesibilidad e imagen de ciudad

 

Más allá del cruce político, la estación de autobuses muestra el estado de los servicios que sostienen la vida diaria de la gente. En un momento en que las ciudades compiten también en movilidad, accesibilidad y calidad del espacio público, el estado de esta infraestructura plantea una pregunta que va más allá de la estética: hasta qué punto el desarrollo que Cartagena proyecta hacia fuera está acompañado por el cuidado de lo esencial.

 

La reforma anunciada abre ahora una nueva fase, pero mientras los plazos se concretan, la estación sigue recibiendo cada día a quienes llegan a Cartagena en autobús con la misma escena repetida: suciedad, escaleras mecánicas paralizadas y locales vacíos. Después de casi una década desde que se plantearon soluciones similares, el desenlace dependerá de que las promesas y los plazos se cumplan.

 

 

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