En la mani con la Esteban
Un colectivo feminista, conocido como “Feminismos Sol” había propuesto, coincidiendo con la huelga general convocada ayer, una “huelga de cuidados”, que era, sin pretenderlo, toda una performancia artística consistente en “ponernos nuestro mejor delantal, guantes y utensilios varios y salir a la calle” para hacer ver que “también son trabajo los trabajos de cuidados que se realizan dentro de los hogares, sin remuneración alguna, y desarrollados casi siempre por mujeres”.No me negarán que el hecho de poder disfrutar de esta imagen de revolucionarias de lo doméstico, era un aliciente añadido para acudir a la manifestación de ayer, con la ingenua ilusión de que estas acciones pueden contribuir a propiciar un cambio favorable para todos, sean hombres o mujeres.
Las horas pasaban y los mandiles no llegaban, hasta que en un momento surgió de entre la masa una chica monísima con lo que parecía ser un delantal amarillo, pero al aproximarse se pudo ver que su causa iba en la línea de reivindicar el importante papel que en la educación y en la cultura desempeñan las bibliotecas.“¡Viva la Esteban! Esta pancarta es tan seria como la política española”, fue un cartel con el que se ponía a relucir el ingenio de muchos de los huelguistas, pero ni rastro de las cuidadoras del hogar. Permanecieron invisibles como casi siempre, atendiendo ancianos, niños, enfermos, la casa. Sin hacer ruido, sin ganar dinero, sin engrosar las listas del paro, cumpliendo rigurosamente con su papel, para que los demás podamos ejercer nuestros derechos.
A todas ellas gracias, con una salvedad, ahora, tal vez en menor número, también hay muchos hombres que se dedican a estas ingratas funciones, no nos olvidemos de ellos. Y que Dios reparta suerte.
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