El solar que López Miras no quiere ver

Cuando uno decide vivir aferrado a la ignorancia está condenado a estrellarse, por muy abiertos que tenga los ojos. Buena prueba de ello tenemos en las declaraciones de la Secretaria General de la izquierda republicana de Cataluña cuando dijo algo así como que Cataluña no es como Murcia porque Cataluña es un país, un país con ambición. A lo mejor piensa que después de decir eso se solucionan los problemas.
El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, contestó a la polémica con una de esas frases diseñadas para el titular fácil y lo hacía en catalán: "Quan deixin Catalunya feta un solar, els seus fills viuran a Múrcia", que traducido viene a decir que cuando los nacionalistas dejen Cataluña "hecha un solar", sus hijos vivirán en Murcia. Sin embargo, a la luz de los datos y de la realidad que se respira en nuestras calles, la frase parece más una confesión inconsciente que una crítica externa. Lo que López Miras vino decir es que Murcia es ese solar que les espera.
La prueba de que la Región es un desierto de oportunidades la encontramos en la propia gestión de la Comunidad. Ante la incapacidad de ofrecer un mercado inmobiliario y laboral digno, el Gobierno regional optó por hacer magia y ahora somos "jóvenes" hasta los 40 años. No es que hayamos encontrado el elixir de la juventud, es la certificación de un fracaso. Porque como los jóvenes murcianos no pueden emanciparse ni formar un hogar hasta pasados los 35, López Miras ha necesitado inventarse una juventud eterna para encubrir esta precariedad estructural que sufrimos.
Pero el maquillaje estadístico no llena la nevera. La realidad es que el salario medio en la Región de Murcia sigue anclado en la cola de España. En un contexto de inflación galopante, con la cesta de la compra y los suministros básicos por las nubes, los murcianos no viven, sobreviven. Mientras tanto, la presión fiscal no da tregua. Populares y Socialistas nos mantienen "fritos" a impuestos, pero ese esfuerzo ciudadano no se traduce en bienestar.
¿A dónde va el dinero de los impuestos que pagamos? La respuesta es desoladora. No hay una inversión adecuada para unos servicios públicos de calidad ni una cobertura social que proteja a los más vulnerables. La administración regional se ha convertido en una estructura que solo tiene presupuesto para pagar los intereses de una deuda asfixiante y las nóminas de la función pública, dejando las inversiones reales en el cajón de las promesas incumplidas.
La estafa pepera de López Miras consiste en vendernos un oasis inexistente mientras el polvo del desierto nos entierra. No hace falta mirar a Cataluña para ver un solar; basta con mirar las tasas de precariedad, la falta de infraestructuras y el estancamiento económico de quienes vivimos en una Región que merece algo más que ser el patio trasero de las políticas de propaganda del bipartidismo.
La única manera de cambiar este rumbo es dejar de mirar hacia fuera y empezar a barrer la arena de este desierto que nos está dejando la gestión de López Miras y Pedro Sánchez. La Región de Murcia, otra Región de Murcia es posible y estoy seguro de que más pronto que tarde la vamos a tener, aunque de momento tengamos que conformarnos con un López Miras que habla catalán.




















