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Este domingo marca un punto de inflexión para la plantilla de Telefónica con la salida efectiva de más de 2.700 profesionales, quienes abandonan la operadora de forma voluntaria en el marco del ERE. Estas bajas representan el primer bloque de un proceso de reestructuración que prevé alcanzar los 5.500 despidos totales, una medida alineada con la nueva hoja de ruta estratégica que el presidente de la multinacional, Marc Murtra, presentó el pasado mes de noviembre y que impacta directamente en siete de sus filiales.
A pesar del alto volumen de voluntarios en las áreas principales, la situación es distinta en las denominadas “unidades globales” o GBU’s. En estos segmentos, las solicitudes de adscripción voluntaria se sitúan en 416, una cifra que aún no alcanza el mínimo de 585 salidas acordado entre las partes.
Para solventar este déficit y evitar la ejecución de despidos forzosos, la dirección ha optado por ampliar el plazo de inscripción hasta el próximo 3 de marzo, mientras continúa el diálogo con los representantes de los trabajadores para gestionar esta diferencia.
En términos financieros, esta profunda transformación organizativa ha requerido que la operadora realice provisiones por valor de 2.500 millones de euros antes de impuestos para cubrir los costes de indemnización. No obstante, Telefónica se ha comprometido a incorporar a 478 nuevos perfiles profesionales durante el periodo de vigencia del plan, lo que equivale a una tasa de reposición del 10% respecto al total de salidas previstas.




