El consejero de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y Transformación Digital, Luis Alberto Marín - CARMLa Consejería de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y Transformación Digital ha presentado el Plan Estratégico 2025-2028 de la Agencia Tributaria de la Región de Murcia (ATRM), una hoja de ruta que busca optimizar la recaudación, promover el cumplimiento voluntario y ganar eficiencia apoyándose en la transformación digital y en modelos de gestión del talento, según ha informado el consejero Luis Alberto Marín.
Según la información publicada en el BORM, la estrategia se ordena en cuatro ejes. El primero pone el foco en la satisfacción de las partes interesadas, con el objetivo de simplificar la experiencia de contribuyentes, colaboradores, ayuntamientos y el sector del juego. El segundo, dedicado a la sostenibilidad económica, sitúa a la Agencia como pieza clave para asegurar ingresos públicos estables. El tercero apunta a la excelencia en procesos, con reingeniería y digitalización para una gestión más ágil. El cuarto se centra en el desarrollo del talento y el compromiso de los empleados.
Bajo esos ejes, el documento recoge líneas de actuación concretas: facilitar el pago de tributos, mejorar la transparencia, reforzar la experiencia digital, impulsar la productividad y la toma de decisiones, desplegar planes de carrera, sistemas de evaluación del desempeño y medidas para retener talento.
El plan se apoya también en una realidad operativa con peso propio: la ATRM contaba a cierre de 2024 con una plantilla de 340 personas y una red territorial de 30 Oficinas de Atención Integral al Contribuyente (OAIC), además de atención itinerante en municipios sin oficina.
En clave de continuidad, la Agencia ya venía trabajando en herramientas orientadas a reducir fricción al contribuyente, como la Carpeta Digital del Contribuyente (con calendario personalizado, seguimiento de solicitudes y acceso a notificaciones) y proyectos ligados a una visión “360” del ciudadano para unificar información.
El enfoque del documento apunta a reducir cargas administrativas y a mejorar tiempos y trazabilidad de los trámites, con más herramientas digitales y mayor homogeneidad en los criterios de gestión.





