María Ángeles Gómez, jefa del Servicio de Museos y Exposiciones de la CARM.
Exposiciones temporales dedicadas a mujeres para abrir con boato la programación anual de un museo. Nuevas políticas de compra de obras en las que el requisito es la paridad. Cambios en las cartelas para visibilizar a las mecenas y hacer desaparecer referencias machistas. Nombramientos de directoras al frente de museos. En el último lustro, el arte no ha sido refractario al empuje de la nueva ola feminista. Pero al ir a la letra pequeña surge una cuestión: ¿cada una de estas iniciativas supone un avance real hacia la igualdad o se trata solo de parches que ofrecen esa apariencia?
Uno de los ejemplos de avance real que más se reiteran en el sector es el del Servio de Museos y Exposiciones de la Comunidad Autonóma de la Región de Murcia con la decisión de incorporar la perspectiva de género en sus políticas de compra y programación de exposiciones hace ya una década. Por el momento no ha conseguido la paridad. "En los últimos años, hay más equilibrio, pero nos queda aún mucho por hacer", reconoce su jefa, María Ángeles Gómez, sobre una labor que comenzó hace unos años.
“En los últimos 20 años hemos asistido a avances notables, incluso ha aumentado la presencia de mujeres en las ferias de arte y la cotización de algunas…”, defiende Gómez, para a su vez recordar que “apenas se han producido mejoras en la presencia de obras de autoría femenina en las colecciones públicas, tanto de los museos de arte contemporáneo como en los de carácter histórico o temático”.
Esta sí parece la gran asignatura pendiente de las políticas museísticas públicas. Sobre todo, porque cuando se plantea esta cuestión. El foco se centra en las colecciones de los museos de arte contemporáneo y sus políticas de compra.











