Sandra Roca, gerente de InmopoltSandra Roca llevó al especial de Murcia Economía Radio una mirada pragmática sobre la igualdad en la empresa: reconoció el avance de las mujeres hacia puestos directivos, pero puso el foco en los obstáculos que aún frenan ese recorrido, especialmente la conciliación y las barreras invisibles.
Roca dibujó un escenario de avance, pero sin triunfalismos. “Estamos en un momento de transición muy positiva. El liderazgo femenino ha pasado de ser algo anecdótico a formar parte del día a día”, señaló. Su planteamiento, en todo caso, se apoya en una defensa cerrada del mérito y la capacidad por encima de cualquier cuota identitaria. “No creo que deba llegar a un puesto un género, sino una persona capaz”, afirmó, antes de resumir su aspiración en una frase con carga generacional: “Espero que mi hija llegue al puesto que llegue por su capacidad, no por ser mujer”.
Aun así, la gerente de Inmopolt advirtió de que las barreras siguen ahí y que la más persistente continúa siendo la conciliación. A su juicio, ese es hoy el principal muro que frena el desarrollo profesional de muchas mujeres, incluso en entornos donde la presencia femenina es mayoritaria. "En Inmpolt somos un 75% mujeres demostrando cada día que el talento es soberano". Para Roca, la brecha salarial y la desigualdad en la promoción no pueden analizarse al margen de esa realidad, ya que cuando una familia tiene que reorganizar su vida tras la llegada de los hijos, la renuncia parcial a la carrera profesional sigue recayendo, en gran medida, sobre ellas.
También hubo espacio para el cambio de modelo dentro de las propias empresas. Según explicó, "durante años el foco estuvo casi exclusivamente en la formación académica, mientras que ahora ganan peso competencias como la gestión, la visión analítica o la resiliencia". En ese nuevo paradigma, sostuvo, el talento femenino encuentra más espacio. Pero advirtió de que todavía persisten barreras menos visibles y, por eso mismo, más difíciles de desmontar. “Las barreras más difíciles de superar siguen siendo las invisibles”, dijo, en referencia a los sesgos inconscientes y a unos techos de cristal que todavía asocian los puestos de mando a rasgos tradicionalmente masculinos.
Roca defendió además que las políticas de igualdad no deben entenderse solo como una obligación moral o reputacional, sino como una decisión inteligente desde el punto de vista empresarial. “Además de ser una cuestión de ética, es una cuestión inteligente de negocio”, subrayó. En su opinión, la diversidad en los equipos directivos amplía perspectivas, mejora la innovación y favorece tanto la captación como la retención de talento. Incluso desde una lógica puramente económica, añadió, incorporar una mirada femenina a la estrategia de empresa aporta valor en un contexto en el que las mujeres tienen un peso creciente en las decisiones de compra e inversión familiar.
Sobre la situación concreta de Inmopolt, la gerente aseguró que la empresa trabaja desde la transparencia y sin diferencias retributivas por razón de género. “La brecha de género no existe. Somos completamente transparentes”, afirmó. Según explicó, los avances y beneficios dentro de la compañía se vinculan al mérito y a la consecución de objetivos, sin que el sexo del trabajador entre en la ecuación.
Sandra Roca lanzó un mensaje a las mujeres que quieren abrirse paso en sectores tradicionalmente masculinizados: no adaptarse a moldes ajenos, sino confiar en el valor de una mirada propia. “No busquen encajar en moldes preestablecidos, sino que confíen en su capacidad de transformar el sector con su propia visión”, afirmó. Y remató con la idea que atravesó toda su intervención y que resume bien su enfoque: “El liderazgo y el éxito no tienen género”.








