Imagen de archivoLa Asociación de Consumidores y Usuarios en Red, CONSUMUR, ha reclamado al Gobierno la adopción de medidas para contener el impacto que la subida del precio de los combustibles está teniendo sobre la economía doméstica. La organización sostiene que el encarecimiento del repostaje no solo afecta a quienes dependen del coche en su día a día, sino que termina trasladándose al conjunto de los precios a través del transporte, la energía y la cesta de la compra.
La petición llega en un momento de fuerte tensión en el mercado. Hasta el 5 de marzo, los carburantes acumulaban ya siete semanas consecutivas de subidas en España y, en los últimos días, distintas asociaciones de consumidores han denunciado repuntes mucho más bruscos, especialmente en el gasóleo, en un contexto marcado por la escalada del crudo ligada al conflicto en Oriente Medio.
Ante este escenario, CONSUMUR considera que el Ejecutivo debe activar medidas que compensen de forma directa a los consumidores por la compra de combustible, en línea con las ayudas que ya se pusieron en marcha en 2022. La asociación plantea recuperar fórmulas de apoyo al repostaje como la bonificación de 20 céntimos por litro o estudiar una rebaja temporal de la carga fiscal que soportan los carburantes. En 2022, el Gobierno aprobó una bonificación general de 20 céntimos por litro y, más adelante, mantuvo ayudas específicas para el transporte profesional.
La organización también pone el foco en la evolución del mercado minorista de carburantes y pide una vigilancia estrecha para evitar comportamientos anticompetitivos. En este punto, recuerda que una subida homogénea de precios entre estaciones de servicio, sin justificación objetiva, podría vulnerar la normativa de competencia. La CNMC, que supervisa este ámbito y acaba de analizar de nuevo la estructura del mercado minorista de carburantes, es el organismo llamado a observar cualquier distorsión en la competencia.
CONSUMUR advierte además de un posible componente especulativo en parte de las subidas. La asociación sostiene que el combustible que se vende en muchas estaciones fue adquirido con anterioridad al último repunte internacional de cotizaciones, por lo que pide prudencia a los consumidores y recomienda no adelantar repostajes de forma masiva para evitar un efecto de mayor presión sobre la demanda.
Junto a las medidas sobre el carburante, la entidad considera necesario anticiparse al impacto indirecto que puede tener esta escalada sobre otros bienes y servicios. En esa línea, propone estudiar de nuevo una rebaja del IVA en productos de primera necesidad, así como en artículos de higiene, limpieza y alimentación infantil, con el objetivo de amortiguar un posible nuevo episodio inflacionista. El Gobierno ya aplicó durante la crisis derivada de la guerra de Ucrania y su prolongación posterior una reducción temporal del IVA de determinados alimentos básicos y tipos reducidos para algunos suministros energéticos.
CONSUMUR insiste en que el encarecimiento de los carburantes acaba filtrándose al conjunto de la economía, desde los costes logísticos hasta los precios finales que pagan las familias. Por eso, reclama una respuesta rápida que combine medidas coyunturales de alivio con una vigilancia efectiva del mercado. Mientras tanto, recomienda a los consumidores comparar precios entre estaciones de servicio y priorizar aquellas opciones que ofrezcan tarifas más ajustadas, favoreciendo así una mayor competencia.






