Foto: FC CartagenaEl FC Cartagena completó este sábado ante el CD Teruel uno de sus partidos más serios, dominantes y generosos en esfuerzo de la era Íñigo Vélez. Sin embargo, el marcador terminó reflejando el mismo 0-0 con el que empezó. Es el tercer empate sin goles consecutivo para un Efesé que, si bien es una roca atrás, empieza a desesperarse ante la falta de puntería.
Un inicio de vendaval
El Cartagonova se preparó para una tarde grande y el equipo respondió desde el pitido inicial. Con la entrada de Benito Ramírez para buscar profundidad, el Cartagena fue un auténtico ciclón en los primeros diez minutos. Pablo de Blasis, ejerciendo de director de orquesta, filtró balones que dejaron a Yanis Rahmani y a él mismo solos ante Rubén Gálvez. Pero ahí empezó la pesadilla local, el guardameta turolense sacó dos manos providenciales que evitaron que el partido se pusiera de cara para los albinegros de forma muy temprana.
Superada la media hora de asedio, el estadio estalló. En una jugada de pizarra, De Blasis puso un balón medido que, tras ser peinado en el primer palo, acabó en las botas de Rubén Serrano. El central onubense fusiló a la red y el Cartagonova celebró lo que parecía el fin de la sequía. Sin embargo, la intervención del FVS detectó una posición antirreglamentaria milimétrica que anuló el tanto. Fue un mazazo psicológico del que el Cartagena tardó en reponerse, permitiendo al Teruel respirar y asomarse tímidamente al área de Lucho García antes del descanso.
Asedio sin premio y el gigante Gálvez
La segunda mitad fue un monólogo todavía más acentuado. El Cartagena acumuló hasta 22 disparos, de todos los colores y desde todas las distancias. Luismi Redondo tuvo el gol en sus botas tras una gran acción de Chiki, pero su remate se marchó por encima del travesaño. Poco después, De Blasis estrelló un cabezazo en el poste derecho tras un centro de Benito. La sensación de superioridad era total, pero el gol se resistía.
Íñigo Vélez quemó naves dando entrada a Ortuño, Willy y Kevin Sánchez. La ocasión más clara llegó en el minuto 68, cuando Chiki remató a bocajarro en el área chica, pero Rubén Gálvez, convertido ya en el villano de la tarde para la grada local, realizó la parada de la jornada sobre la misma línea de gol. Ni siquiera un susto final del Teruel, con un gol anulado a Joseda Menargues por fuera de juego, alteró un empate que deja al Cartagena octavo y con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad de oro para entrar en el playoff.











