El turismo religioso en la Región de Murcia: un tesoro desaprovechado (I)
Basílica-Santuario de la Vera Cruz en Caravaca de la Cruz | spain.infoExiste en el noroeste de la Región de Murcia una ciudad reconocida por la Iglesia Católica como uno de los cinco lugares santos del cristianismo en el mundo. Junto a Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Santo Toribio de Liébana, Caravaca de la Cruz ostenta el privilegio del Jubileo Perpetuo. Y, sin embargo, la inmensa mayoría de los españoles no sabrían situarla en un mapa. Ese abismo entre lo que tenemos y lo que proyectamos define, con toda precisión, el estado del turismo religioso en la Región de Murcia.
Este segmento abarca todas las actividades motivadas por la fe, la espiritualidad, la tradición o el interés cultural vinculado a la religión: desde peregrinaciones y visitas a santuarios hasta romerías, festividades o la exploración del arte eclesiástico. Lo frecuentan no solo creyentes devotos, sino también viajeros culturales, personas en búsqueda espiritual y turistas que huyen del turismo de masas. Un mercado creciente que, bien gestionado, distribuye riqueza de forma muy eficiente en el territorio.
Una demanda global que no para de crecer
Según la Organización Mundial del Turismo, más de 330 millones de viajeros se desplazan anualmente por razones religiosas en todo el mundo, generando un impacto superior a los 50.000 millones de euros.
En España, el dato es todavía más elocuente: el patrimonio cultural de la Iglesia Católica genera el 3% del PIB español, equivalente a 22.620 millones de euros anuales y más de 225.000 empleos, según la Conferencia Episcopal y la consultora KPMG. Semanas Santas, romerías y peregrinaciones sumaron casi 10.000 millones de euros de impacto adicional solo en 2022.
En 2019, último año prepandemia, nuestra Región acumuló 850.000 visitantes motivados por eventos religiosos, el 19% del total de turistas. Un porcentaje que, lejos de ser un techo, debería ser el punto de partida de cualquier estrategia seria en este segmento.
España sabe hacerlo: el Camino y Sevilla
Cuando existe estrategia sostenida, los resultados hablan por sí solos. El Camino de Santiago recibió en 2024 a 446.000 peregrinos con el certificado la Compostela en mano, un 10% más que el año anterior, y genera más de 2.000 millones de euros anuales en Galicia. No ocurre únicamente en los Años Santos Jacobeos: ocurre todos los años, gracias a una infraestructura consolidada y a una inversión decidida en señalización y promoción internacional. La Xunta destinó 12 millones de euros a señalizar 1.650 kilómetros del Camino con más de 5.500 señales. Esa inversión se mide en décadas de rentabilidad.
La Semana Santa de Sevilla generó en 2025 un impacto económico de 500 millones de euros con una ocupación hotelera del 80-87% según el tramo de la semana. Lourdes y Fátima —con seis millones de visitantes anuales cada una— tampoco esperan a sus años extraordinarios para funcionar: ambas han construido un producto turístico permanente que no depende de calendarios. Esa es la diferencia que separa los grandes destinos de peregrinación de los que solo brillan cuando el Año Jubilar da permiso.
La Región que lo tiene todo y casi nadie lo sabe
La Región de Murcia concentra una densidad de activos religiosos que pocas comunidades pueden igualar: una ciudad con Jubileo Perpetuo, seis Semanas Santas de Interés Turístico Internacional —segunda comunidad de España solo por detrás de Castilla y León—, dos tamboradas con el sello de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, santuarios únicos en España y Europa, una catedral con el imafronte barroco más singular de España, una catedral primada de estilo gótico-levantino en ruinas que acaba de recibir el respaldo unánime de la Asamblea Regional para su restauración, caminos jacobeos históricamente reconocidos y romerías con siglos de antigüedad.
Pese a ello, su desarrollo turístico ha sido históricamente intermitente, concentrado en los años jubilares de Caravaca y prácticamente invisible en los periodos intermedios. La falta de promoción sostenida, la escasa coordinación entre instituciones y la ausencia de un producto turístico integrado explican que una región con estos mimbres genere un impacto económico por turismo religioso muy inferior al que justifica su patrimonio.
Caravaca: la ciudad santa que se olvida seis años de cada siete
Los datos del Año Jubilar 2024 son irrefutables: 800.000 visitantes, un impacto económico superior a 200 millones de euros, casi 900 celebraciones religiosas, más de 4.500 grupos nacionales y 190 grupos internacionales. Un crecimiento del 60% respecto al Jubilar de 2017. Cifras que deberían ser la base de partida, no el techo que se alcanza cada siete años.
Santiago de Compostela recibe sus peregrinos cada año, no solo en los Años Santos. Caravaca tiene el mismo rango espiritual y ninguna razón objetiva para comportarse de forma distinta, salvo que la promoción se interrumpe en cuanto el Año Jubilar cierra. Ya ocurrió en 2017. La pregunta es si volverá a ocurrir en 2031.
Los Caminos de la Cruz: el producto que empieza a crecer
Lo más tangible que dejó el Año Jubilar 2024, más allá de las cifras, fue el desarrollo de los Caminos de la Cruz. Frente al único camino activo en 2017, se activaron ocho itinerarios: Camino de Levante, de la Vera Cruz, del Mediterráneo, del Argar, de San Juan de la Cruz, del Lignum Crucis, Espiritual del Sur y Real de Los Vélez. La señalización superó los 600 kilómetros y aproximadamente 11.000 peregrinos obtuvieron la «caravacensis» completa tras recorrer al menos 50 kilómetros a pie. Una demanda real, medible y creciente que confirma que el producto funciona cuando existe infraestructura para sostenerlo.
El reto ahora es que esos ocho caminos no queden como infraestructura del Año Jubilar, sino como red permanente con mantenimiento, señalización continua y presencia en plataformas internacionales de peregrinación. El Camino de Santiago ya ha demostrado que esa transformación es posible y rentable.
Una estrategia aprobada, un reto permanente
La Región lleva décadas con estrategias de turismo religioso que se activan con el Año Jubilar y se apagan con él. La de 2025-2031, dotada con más de 10 millones de euros, tiene mejor estructura que las anteriores. Pero diez millones en seis años son menos de dos millones anuales para un patrimonio que abarca once municipios y compite con Santiago, Sevilla y Lourdes. La pregunta no es si existe la estrategia. Es si el presupuesto y la voluntad política están a la altura del patrimonio.
La Diócesis de Cartagena figura desde 2025 en la Red Mundial de Destinos de Turismo Religioso, presente en 18 países. Estar en esa red no genera visitantes por sí solo. La segunda parte de esta serie recorre el corazón del mosaico: las dos catedrales de la Región y unas Semanas Santas que rivalizan con las mejores de España sin una décima parte de su proyección.
Fuentes y referencias:
Organización Mundial del Turismo (OMT/UNWTO) · Conferencia Episcopal Española – KPMG, Informe sobre impacto económico del patrimonio y festividades religiosas · Comunidad Autónoma de la Región de Murcia (CARM) · Instituto de Turismo de la Región de Murcia (ITREM) · Federación Española del Camino de Santiago · Diócesis de Cartagena – Red Mundial de Destinos de Turismo Religioso · Asamblea Regional de Murcia · Murcia Economía




















