El sobre de Aldama

El empresario Víctor de Aldama, figura central en la macro causa de corrupción que salpica al Gobierno por el ‘caso PSOE’, y en la trama de los hidrocarburos, ha dado un paso que podría alterar el tablero político español en los próximos meses. Y es que, tras muchos anuncios previos, intentos por ningunearle y desacreditarle o ignorar sus acusaciones, el pasado jueves día 12 de marzo, Aldama entregaba al juez Ismael Moreno, en la Audiencia Nacional, un sobre con las siglas de PDVSA, la petrolera estatal venezolana, en el marco de la instrucción de la pieza secreta que rastrea los presuntos pagos en metálico de la cúpula socialista para reembolsar gastos anticipados. Aunque lo importante, más allá de la imagen de la plica, fueron las dos horas de declaración en las que el comisionista confeso, en colaboración con la Justicia, detallaba el origen y el contenido del material, datos complementarios y el contexto “esencial” para destapar la supuesta financiación irregular del partido y de la Internacional Socialista. Hay nervios en Ferraz.
El sobre no es un elemento nuevo en las declaraciones de Aldama. Ya el 29 de enero, ante el juez Santiago Pedraz en la causa de los hidrocarburos, el empresario aludió a su existencia y condicionó su entrega a una negociación con la Fiscalía Anticorrupción. “Es relativo al negocio de hidrocarburos con la financiación ilegal del PSOE y de la Internacional Socialista”, afirmó entonces, precisando que se lo había proporcionado Delcy Rodríguez, la antes mano derecha de Nicolás Maduro y y actual presidenta encargada de Venezuela, supervisada por Marco Rubio y a las órdenes de Trump. La Fiscalía mostró interés de inmediato, pero Aldama optó por la prudencia: primero, un acuerdo; después, los detalles.
Unos pormenores que han terminado por llegar, en un momento delicado para el PSOE. La pieza de los pagos en metálico, presuntamente sin declarar –que fue abierta tras detectarse importantes incongruencias en los reintegros del partido al ex ministro de Transportes José Luis Ábalos y su entorno– se ha cruzado en el tiempo con las pesquisas sobre el fraude millonario en el IVA de los carburantes, donde Aldama figura como uno de los principales responsables junto a Claudio Rivas. La UCO ya había advertido de que Aldama utilizaba su proximidad a Ábalos y a su asesor Koldo García Izaguirre para influir en adjudicaciones y rescates, como el de Air Europa. Pero, ahora, el sobre añade una derivada internacional: el vínculo con el chavismo y posibles flujos de dinero opacos desde el Partido Socialista Unido en Caracas hacia la madrileña sede central de los socialistas.
Aldama, que abandonó la prisión provisional en noviembre de 2024, tras comprometerse a colaborar con la Justicia, ha ido escalando sus acusaciones, con un nada desdeñable coste personal. De hecho, desde que salió de la cárcel ha ido cumpliendo su promesa –“que no se preocupe el señor Sánchez que va a tener pruebas”- por entregas.
El empresario ha admitido haber pagado comisiones a Koldo (200.000 euros), a Ábalos (400.000 euros), al jefe de gabinete de María Jesús Montero (25.000 euros) y a Santos Cerdán (15.000 euros). En sede judicial ha llegado a afirmar que Pedro Sánchez conocía la trama y que incluso le invitó a actos del partido para agradecerle las gestiones realizadas. Mientras tanto, el presidente, por su parte, siempre ha negado cualquier conocimiento del asunto y calificando las declaraciones de Aldama como mera “ficción”.
Lo cierto es que el magistrado Moreno, que ya ha recibido copia de las actuaciones de su compañero el juez Santiago Pedraz, instructor de hidrocarburos, deberá ahora valorar el material aportado. En paralelo, la Fiscalía Anticorrupción, bajo la batuta de Luis Pastor, también analiza si el contenido del sobre permite acreditar movimientos irregulares o si, por el contrario, se limita a presentar indicios circunstanciales útiles para investigar. Sea como sea, la entrega refuerza la estrategia de Aldama: colaboración a cambio de atenuantes en las causas que acumula.
El PSOE, mientras tanto, guarda silencio oficial sobre el sobre y aunque, extraoficialmente, desde Ferraz insisten en que se trata de “narraciones interesadas” de un imputado que busca rebajar su responsabilidad penal. Sin embargo, en el ambiente judicial crece la percepción de que la madeja se complica para los socialistas: del pelotazo de las mascarillas, durante el confinamiento y la pandemia del Covid; a las ‘mordidas’ para las adjudicaciones amañadas de obra pública; y, ahora, el posible cruce de fondos venezolanos, procedentes del petróleo, con la ‘caja B’ del partido de la banda del Peugeot.
Aldama, expresidente del Zamora CF y hombre de negocios, se ha convertido en el testigo incómodo por excelencia. Lo que los autores jurídicos llaman un “ornitorrinco procesal”. Un híbrido entre el procesado y el confidente. Mitad ángel, mitad demonio que tras su excarcelación y sus sucesivas comparecencias –tanto en el Supremo como en la Audiencia Nacional– ha ido dibujado, en la más absoluta soledad, el mapa del chapapote socialista que salpica desde el exministro Ábalos hasta el núcleo duro del sanchismo, pasando por el lobby de José Luis Rodríguez Zapatero. El sobre de PDVSA podría ser la llave que abra la puerta definitiva al fin de una era. Solo el tiempo –y las periciales practicadas por la UCO, previa orden judicial– lo podrán determinar.
Mientras, en Moncloa y Ferraz contienen la respiración a medida que la corrupción les salpica, extendiendo la mancha del pecado. Aldama, con su sobre bajo el brazo, determinado a pagar por lo que hizo, caiga quien caiga, acaba de recordarnos que las tramas políticas no mueren. Simplemente se atrincheran en el sistema, a la espera del siguiente capítulo.




















