La co-coordinadora de Sumar, Lara Hernández, en una imagen de archivo. EFE/Borja Sánchez-trilloMovimiento Sumar ha aprobado este sábado una hoja de ruta que desembocará en una asamblea después de las elecciones andaluzas, con la que busca redefinir su estrategia, renovar su dirección y avanzar en la construcción de una “herramienta electoral amplia” junto a otras fuerzas de izquierda. El acuerdo lo ha adoptado su Grupo Coordinador, máximo órgano de dirección entre asambleas, en una reunión celebrada en Madrid.
La formación ha ordenado esa nueva etapa en cuatro ejes. El primero pasa por intensificar su acción en el Gobierno, una idea que Sumar vincula al pulso que mantuvo el viernes con el PSOE durante la negociación de los decretos anticrisis y, en especial, a la incorporación de medidas sobre vivienda. El segundo eje apunta a seguir avanzando con otras fuerzas políticas para dar forma a una plataforma “amplia y diversa”. El tercero se centra en fortalecer el propio Movimiento Sumar, con más peso de los territorios en la toma de decisiones y con la creación de una portavocía joven. El cuarto consistirá en preparar el proceso previo a la asamblea, que la organización define como un espacio para el debate político de una fuerza “plurinacional, laborista, ecosocialista y feminista”.
La asamblea no será un mero trámite orgánico. Según fuentes del partido, servirá también para volver a elegir los órganos de dirección renovados por última vez en marzo de 2025 y para abordar la vacante que dejó el excoordinador Carlos Martín tras su dimisión en agosto. Dentro de la organización se da por hecho que esa cita será clave para ordenar el partido en la etapa posterior a Yolanda Díaz, aunque no está claro todavía si se llegará con una candidatura de consenso o con una disputa interna entre distintos sectores.
El movimiento llega en un momento especialmente sensible para el espacio a la izquierda del PSOE. El pasado 21 de febrero, Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y los comunes relanzaron su alianza con la vista puesta en las generales de 2027, en un intento de reconstruir un espacio castigado por la fragmentación y por varios malos resultados territoriales. Apenas cuatro días después, el 25 de febrero, Yolanda Díaz anunció que no será candidata en las próximas elecciones generales, lo que abrió de lleno el debate sobre el relevo y el liderazgo futuro de la coalición.
Ese debate, sin embargo, sigue sin resolver. Sumar continúa sin líder para 2027 y dos de los nombres que más sonaban, Pablo Bustinduy y Ernest Urtasun, ya se han descartado. La futura asamblea podría convertirse en el momento en que se empiece a despejar esa incógnita, aunque por ahora la dirección evita cerrar ese escenario.
La referencia temporal elegida tampoco es casual. Juanma Moreno ha reiterado que su intención es agotar la legislatura andaluza y convocar las elecciones en junio de 2026, “semana arriba, semana abajo”, salvo que ocurra algo anormal. Sumar toma así esos comicios como frontera política para ordenar primero el ciclo inmediato y dejar para después su debate orgánico de fondo.
De fondo pesa también la debilidad electoral del espacio. En las elecciones de Castilla y León del pasado 15 de marzo, IU-Sumar se quedó en el 2,23% y fuera de las Cortes, mientras Podemos obtuvo el 0,74%, un resultado que volvió a poner sobre la mesa el coste de la división en la izquierda alternativa. Ese precedente, unido a la inminencia de Andalucía, explica que Sumar insista ahora en ensanchar alianzas y en presentarse como una estructura más estable que una simple suma de siglas.
En ese marco, la formación intenta combinar por un lado, la utilidad dentro del Gobierno y ordenar su propia casa antes de que se abra de lleno la carrera hacia 2027. Lo primero lo está haciendo a través de la vivienda y del choque con el PSOE en el plan anticrisis. Lo segundo, con una asamblea que quiere servir para renovar liderazgo, redefinir identidad y decidir hasta dónde puede llegar esa “herramienta electoral amplia” que Sumar vuelve a colocar en el centro de su discurso.








