Águilas FCEl Águilas FC ha emitido un comunicado oficial para ofrecer su versión de los hechos tras los incidentes ocurridos en el derbi ante el UCAM Murcia, un encuentro marcado por la tensión tanto dentro como fuera del terreno de juego.
El club ha querido condenar “de manera contundente e incondicional cualquier tipo de violencia”, mostrando además su apoyo a los miembros del UCAM Murcia tras la agresión sufrida en su autobús a la salida del estadio. En este sentido, la entidad blanquiazul se ha desmarcado completamente de lo ocurrido, insistiendo en que “los violentos sobran en el fútbol”.
En su escrito, el Águilas también reconoce el malestar generado por el arbitraje, aunque recalca que “toda reacción que se salga de lo meramente deportivo está fuera de lugar”, haciendo un llamamiento a la calma y a entender la rivalidad desde el respeto.
Sobre los incidentes en el túnel de vestuarios, el club asegura que no se registraron hechos de gravedad, pese a la imagen de tensión, y afirma que se pusieron a disposición todos los medios de seguridad posibles, tanto públicos como privados.
Además, la entidad ha mostrado su preocupación por el tratamiento mediático del suceso, señalando que “no todo lo que se está comunicando a nivel nacional se ajusta a la realidad”, solicitando mayor rigor informativo.
Uno de los puntos más contundentes del comunicado es el respaldo a su entrenador, Adrián Hernández. El club denuncia el “linchamiento mediático” que está sufriendo y defiende su inocencia en relación a la presunta agresión al asistente, asegurando incluso haber identificado al responsable de los hechos.
En esta línea, el propio Adrián Hernández, en rueda de prensa, negó ser el autor de la patada reflejada en el acta arbitral y calificó de injustas las acusaciones vertidas sobre su persona. El técnico explicó que se encontraba en la zona del conflicto con la intención de retirar a sus jugadores y evitar mayores sanciones, rechazando cualquier implicación en la agresión.
El caso sigue ahora en manos de los organismos disciplinarios, y podría acarrear sanciones económicas para el club, un posible castigo deportivo para el técnico e incluso el cierre del estadio, a expensas de lo que determinen las pruebas y, especialmente, la posible aparición de imágenes que esclarezcan lo sucedido.











