Anthony Albanese, primer ministro de Australia, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Nuevo acuerdo de libre comercio de la Unión Europea. Esta vez con Australia. Un nuevo paso de la Comisión para construir un entramado de pactos, tanto comerciales como de otra naturaleza, con socios y aliados que compensen los aranceles de Estados Unidos.
Con este nuevo pacto, presentado esta madrugada por la presidenta del Ejecutivo de la UE, Ursula von der Leyen, y el primer ministro australiano, el laborista Anthony Albanese, se eliminan unos 1.000 millones en aranceles, según los cálculos de la Comisión
Porque el pacto acaba con los derechos de aduana de prácticamente todas las exportaciones europeas a Australia, excepto en algunos productos de acero. Gracias a eso confía en que las ventas de la UE al otro lado del globo aumenten un 33%.
A diferencia de lo sucedido con la India o con Mercosur, este pacto se ha negociado durante menos tiempo. Las primeras conversaciones se iniciaron en 2018. No obstante, eso no quiere decir que haya sido sencillo llegar a este punto y eso quedó claro en 2023. Entonces, cuando el acuerdo parecía listo, todo se paralizó por la imposibilidad de superar las diferencias en asuntos agrícolas y en la protección de las denominaciones de origen.
Tres años después y con una situación geopolítica completamente distinta, ha sido posible resolver los escollos que no pudieron superarse entonces. Por ejemplo, en 2023 Australia pedía una cuota anual de importación de carne de vacuno de unas 40.000 toneladas y la UE se quedaba entre las 15.000 y las 20.000. El acuerdo actual recoge 30.600, de las que el 55% no pagarán aranceles siempre se sean de carne de pasto; el 45% restante tendrán que afrontar una tarifa del 7,5%.
Las denominaciones geográficas son un asunto conflictivo en el caso australiano porque es un país donde viven descendientes de países europeos que han creado ya una industria con estas marcas. En este caso, la solución ha sido salomónica porque en 165 denominaciones agroalimentarias y 261 de bebidas espirituosas, entre ellas el queso manchego, sí que habrá protección.
Junto al acuerdo comercial, hay también otro que busca construir canales de colaboración en seguridad y defensa, en tecnología, amenazas híbridas o seguridad marítima.









