El turismo religioso de la Región de Murcia: Dos catedrales, dos historias y un potencial desaprovechado (II)

«La construcción de la catedral es algo muy importante para los cartageneros, que trasciende cualquier ideología, que interpela a nuestra cultura, a nuestra historia», afirma Salvador Villegas, presidente de ORIGEN, la asociación que lleva tiempo movilizando a la ciudadanía cartagenera en favor de la restauración de su catedral.
Lo dice de un edificio que permanece en ruinas desde 1936. Lo dice de la primera sede primada del cristianismo en Hispania. Lo dice de un monumento declarado Bien de Interés Cultural desde 1931 que todavía no tiene cubierta sobre la cabeza.
Esa contradicción resume el argumento de esta segunda entrega: la Región de Murcia posee dos catedrales de rango excepcional y gestiona ambas muy por debajo de sus posibilidades.
¿Qué pasaría si la perdiéramos?
Antes de hablar de lo que tienen, conviene imaginar lo que supondría perderlo. El 15 de abril de 2019, el incendio de Notre Dame conmocionó al mundo: en pocas horas, una sociedad entera entendió que su catedral no era solo un edificio, sino parte de su identidad. Menos de cinco años después, había reabierto sus puertas.
La pregunta que nadie hace en voz alta en Murcia es la misma: si la catedral de la plaza Cardenal Belluga sufriera un incendio devastador, ¿existiría esa misma reacción colectiva? Los cartageneros llevan noventa años esperando una respuesta similar. Sin incendio. Sin catástrofe. Solo con la indiferencia como causa.
La catedral de Murcia: una obra maestra poco conocida fuera de casa
En turismo, una catedral no es solo un templo: es un ancla territorial, una razón de visita, el elemento que distingue a una ciudad en los circuitos culturales internacionales. La Catedral de Murcia lo tiene todo para serlo.
Su imafronte, diseñado por Jaime Bort entre 1737 y 1754, está catalogado como obra maestra del barroco internacional, única en su género en España: una fachada-retablo de casi 1.000 metros cuadrados donde arquitectura y escultura se funden en lo que la propia Catedral describe como «un gran teatro pétreo que exalta la Historia de la Iglesia universal». Su torre campanario, con 93 metros de altura, es la segunda torre catedralicia más alta de España, solo por detrás de la Giralda de Sevilla.
En su interior reposan el corazón y las entrañas de Alfonso X el Sabio. La Capilla de Junterones es una de las grandes obras del Renacimiento español, y la Capilla de los Vélez, con su cúpula estrellada de gótico flamígero, es Monumento Nacional desde 1928.
El cronista Fray Pablo Manuel Ortega lo dejó escrito en su Chorographia del Reino de Murcia (siglo XVIII): «No hay en esta obra un golpe mal dado. No hace falta el más sutil filete. Es honor de las artes en el medio día de España».
Tres siglos después, el informe técnico de Patrimonio Cultural de la Comunidad Autónoma concluye que la fachada «ha entrado en la Historia de la Arquitectura del Barroco Europeo».
Una joya que sorprende a quien llega
Quienes la visitan por primera vez reconocen haber tardado demasiado en llegar. Esa sorpresa es exactamente lo que el turismo cultural busca y lo que Murcia podría generar de forma sistemática si su proyección exterior estuviera a la altura de su arquitectura.
La Catedral de Sevilla recibió más de 2,27 millones de visitantes en 2024. La de Santiago registró 427.000 en su museo, cifra récord. La diferencia con Murcia no es de calidad artística. Es de promoción y de una gestión que convierte el patrimonio en economía real los 365 días del año. La Catedral de Murcia no da datos públicos de visitantes. Y lo que no se mide, difícilmente se mejora.
Cartagena: noventa años de indiferencia institucional
No hace falta recurrir a hipótesis. A cincuenta kilómetros de Murcia capital, la situación de Santa María la Mayor da una respuesta concreta.
Primera sede primada de la Hispania cristiana, asaltada en 1936 y destruida parcialmente por los bombardeos de la guerra, es hoy la única catedral histórica de España que permanece sin restaurar desde la Guerra Civil. Declarada Bien de Interés Cultural desde 1931 e incluida en el Plan Nacional de Catedrales, cuenta con todas las figuras de protección posibles. Noventa años después, ninguna cubierta sobre su cabeza.
Lo que permanece entre esas piedras bombardeadas no es solo arquitectura: es una de las sedes episcopales más antiguas de la Hispania cristiana, levantada sobre vestigios de época bizantina cuando Cartagena era capital del territorio de Spania en el siglo VI. En su interior se custodiaba la capilla de los Cuatro Santos —Fulgencio, Leandro, Isidoro y Florentina, la familia hispanorromana que vertebró la Iglesia visigoda—, testimonio de una devoción propia que ninguna otra ciudad española puede reclamar.
Entre sus muros, el 13 de marzo de 1689, Pedro Manuel Colón de Portugal, Duque de Veragua y descendiente directo de Cristóbal Colón, presenció la curación milagrosa de su hijo ante la imagen del Cristo del Socorro. El episodio fue tan determinante que dos años después fundó la cofradía que aún hoy procesiona por las calles de la ciudad.
Una demanda sin respuesta
A pesar de abrir únicamente los cuatro días obligatorios al mes, decenas de visitantes se acercan a diario comprobando si está abierta: demanda turística real que no encuentra oferta.
El modelo existe: tras el incendio de Notre Dame, Francia convocó un concurso internacional entre los mejores arquitectos y restauradores del mundo. La catedral de Cartagena merece exactamente eso, no un proyecto de cubrición que cierre la puerta a cualquier restauración integral futura.
Como señala el Informe de Turismo Cultural de la Región de Murcia de 2023, «la restauración de la Catedral abriría una nueva dimensión en las rutas patrimoniales de la ciudad». Se asienta, además, sobre uno de los teatros romanos más espectaculares de la península y dentro de un Conjunto Histórico Modernista declarado Bien de Interés Cultural desde 1980.
Una unanimidad que debe convertirse en acción
El 11 de marzo de 2026, la Asamblea Regional aprobó por unanimidad de todos los grupos parlamentarios impulsar la restauración integral del edificio y su devolución al culto. La diputada Virginia Martínez (VOX) fue precisa en el diagnóstico: «No hay una sola catedral en España que sufriera destrozos en la Guerra Civil que no haya sido completamente restaurada, y Cartagena no puede continuar siendo la excepción. El problema no es técnico ni económico; lo que ha faltado hasta ahora es voluntad política real».
La unanimidad parlamentaria es un punto de partida, no un logro. La historia reciente de la catedral está sembrada de promesas y silencio posterior. Lo que el voto del 11 de marzo vale dependerá exclusivamente de lo que ocurra en los próximos presupuestos.
Dos catedrales, un argumento único
Pocas regiones españolas pueden presumir de contar con dos catedrales de este rango en un radio de cincuenta kilómetros. Una, con el imafronte barroco más singular del barroco internacional, custodia el corazón de un rey que hizo de la cultura su legado. La otra, en la ciudad por la que entró en España el apóstol Santiago, primera sede primada de la Hispania cristiana, guarda entre sus piedras bombardeadas casi dos mil años de historia. Articuladas como itinerario conjunto, serían un argumento que ninguna campaña de marketing podría fabricar.
Porque este patrimonio no se improvisa ni se replica: se hereda. Y llevar noventa años sin saber qué hacer con él es una elección, no una fatalidad.
Fuentes y referencias:
Catedral de Murcia — Cabildo Catedralicio · Turismo de Murcia · Ayuntamiento de Cartagena · Asamblea Regional de Murcia (sesión plenaria 11 de marzo de 2026) · Informe de Turismo Cultural de la Región de Murcia, 2023 · ORIGEN — Defensa de la Memoria Social y Patrimonio · Cofradía del Santísimo y Real Cristo del Socorro, Cartagena · Catedral de Sevilla (datos de visitas 2024) · Museo Catedral de Santiago (datos 2024) · La Opinión de Murcia (23 de marzo de 2026) · Murcia Economía
Declaraciones citadas: Salvador Villegas, presidente de ORIGEN — Defensa de la Memoria Social y Patrimonio · Virginia Martínez, diputada regional VOX (Asamblea Regional de Murcia, 11 de marzo de 2026)



















