Foto: FC CartagenaUn cabezazo de Chiki en el minuto 90 derribó el muro del Atlético Sanluqueño y permite al equipo de Íñigo Vélez sumar tres puntos de oro que revitalizan el sueño del playoff. El fútbol, esta vez sí, fue justo con un Efesé que fue inmensamente superior.
Un puzzle de urgencia y madera maldita
El encuentro arrancó con un Cartagena condicionado por las ocho bajas, obligando a Íñigo Vélez a un ejercicio de funambulismo táctico. La gran sorpresa fue la presencia de Edgar Alcañiz como lateral diestro, cumpliendo con nota en una posición inédita para él. Junto a él, la jerarquía de Aridane en su primera titularidad y el regreso de la brújula de Pablo Larrea daban empaque a un once que salió decidido a morder.
La primera mitad fue un calvario de "quiero y no puedo". Yanis Rahmani tuvo hasta tres ocasiones imperdonables para abrir la lata, incluyendo un pase de la muerte de Kevin Sánchez que mandó fuera incomprensiblemente. Pero si alguien personificó la mala suerte fue el propio Kevin, que estrelló un sutil remate de tacón en la madera. Antes del descanso, la madera volvió a aliarse con el Sanluqueño tras un latigazo de Chiki. El 0-0 al descanso era muy injusto respecto al fútbol visto sobre el verde.
El FVS y la desesperación del gol anulado
En la reanudación, el guion se recrudeció. El Cartagena marcó por mediación de Rahmani, pero el colegiado invalidó la acción ante la incredulidad de la grada. La tensión subió enteros cuando Íñigo Vélez entregó la tarjeta del FVS para reclamar una mano en el área andaluza, pero el árbitro desestimó la petición, lo que encendió los ánimos.
Poco después, el Cartagonova celebró un gol de Chiki tras rechace de Willy, pero el linier volvió a levantar la bandera por un fuera de juego clarísimo. Parecía que el maleficio era eterno. El Sanluqueño, aunque dominado, intentaba estirarse, pero la zaga albinegra no concedió ni un respiro, manteniendo la portería a cero por cuarta jornada consecutiva.
El "minuto 90" cura todas las heridas
Cuando el empate parecía inevitable y el fantasma de los tres 0-0 seguidos sobrevolaba el estadio, llegó el estallido. En el último minuto del tiempo reglamentario, Nacho Martínez botó un córner con música al primer palo. Allí emergió la figura de Chiki, que con un testarazo inapelable encontró el hueco imposible entre el poste y Rubén Domínguez.
El 1-0 no solo era un gol, era la liberación de un equipo que llevaba un mes encadenado a la nada. Con 43 puntos en el casillero, el Cartagena escala a la séptima posición y se postula como un candidato feroz para el tramo final de la temporada.










