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Opinión |
Alejandro Izquierdo Monterde
Miércoles, 01 de Abril de 2026
Alejandro Izquierdo Monterde

“Nada es azar”

 

Pólvora, precios, misiles, barcos, sangre, sudor y lágrimas. Diferentes palabras de un mismo campo semántico: Ormuz ¿Quiénes son los verdaderos ganadores de toda esta historia?, ¿Cuál ha sido la verdadera intención?, ¿Es demasiado pronto para hablar? Si algo puedo decir, es que este movimiento no contaba con nosotros. Europa se queda nuevamente a la cola.


Las noticias cargadas de sentimiento, visceralidad, y crueldad nos llegan diariamente anunciando siempre “nuevos” cambios que de una manera o de otra nos están afectando. Cambios que están tocando directamente nuestros bolsillos y aún más nuestro miedo.


El mundo occidental ha encontrado una grieta en Ormuz que ha puesto en desencuentro a todos dentro de la sala de la seguridad común. Unos sí, otros no; unos ahora y otros jamás. Nunca se había visto una situación de tal descoordinación diplomática e institucional para dar respuesta a algo tan claro: nuestro mayor aliado militar y económico se alza dando un golpe en la mesa y nosotros nos limitamos a mirar qué ocurre desde la grada. Enviar barcos de forma casi arbitraria a la zona no hará gran cosa, es cierto, pero es un buen escaparate.


¿Qué ha pasado mientras tanto? Muy claro, nuestro gran aliado ha sabido una vez más jugar muy bien sus cartas. Los movimientos realizados en el Estrecho de Ormuz, lejos de ser únicamente una obra militar faraónica y de una extraordinaria muestra de capacidades, han sido un golpe económico digno de analizar.


La situación es la siguiente: con el cierre del Estrecho, la paralización del comercio mundial de parte del crudo, el aumento de los precios mundiales y el encarecimiento de los combustibles fósiles; Estados Unidos ha aprovechado para asestar un golpe perfecto. En estas semanas, la producción nacional de petróleo de EE.UU. se ha duplicado, las empresas petroleras americanas han multiplicado sus beneficios y el aumento de la demanda de petróleo estadounidense ha fortalecido la posición del dólar frente a otras monedas. Nada es azar.


Está claro que el único país capaz de correr dichos riesgos es Estados Unidos. Actualmente el precio de la gasolina allí es de noventa céntimos por litro, y es sabido que allí los precios también han variado, pero creo que a nosotros nos afecta más de alguna manera o de otra por el mero hecho de no tener capacidad productora. Son las ventajas que te da ser el hegemón del mundo.


En todo esto, las tensiones entre Washington y Bruselas han aumentado, es cierto, pero eso a Trump le importa poco ahora mismo. En el corto plazo, el magnate se ha hecho de oro y ha fortalecido la posición petrolera de EE.UU. ¿Recuerdan Venezuela? ¿Quién controla ese petróleo desde que Nicolás Maduro no está? ¿Quién lo vende en ausencia del combustible de Irán? ¡Eureka! Unas preguntas muy simples son suficientes para llevarnos directamente al porqué de todo esto. Geopolítica en estado puro.

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