El Jimbee vence en el Virgen de la Cabeza.
En una exhibición de madurez, orden y pegada, los de Duda conquistaron el fortín del Virgen de la Cabeza (0-2) para completar una semana mágica. Tras tumbar a Inter y ahora a Viña Albali, el conjunto melonero escala cuatro posiciones de un plumazo y ya duerme en el tercer escalón de la mejor liga del mundo.
El Jimbee saltó a la pista manchega consciente de lo que Duda había catalogado como una "semifinal". Lejos de la fragilidad mostrada en otras salidas, el equipo cartagenero firmó una primera mitad soberbia en lo táctico, aunque negada de cara a puerta. Pablo Ramírez, Lucas Farias, Juninho y, especialmente, un Mellado omnipresente, se toparon una y otra vez con un Borja Puerta que se disfrazó de gigante bajo los palos locales.
El Valdepeñas, espoleado por su ruidosa afición, apenas lograba inquietar a un Chemi que vivía una noche relativamente tranquila gracias al excelente repliegue defensivo de sus compañeros. El 0-0 al descanso dejaba una sensación agridulce, el Jimbee era mejor, pero el fantasma de la falta de puntería fuera de casa amenazaba con aparecer de nuevo.
Darío Gil y Waltinho desatan la euforía
La reanudación no cambió el guion. El Jimbee siguió madurando el partido con la paciencia de quien sabe que su momento va a llegar. Tras sendos avisos de Motta y Osamanmusa, el muro local se agrietó en el minuto 24. Darío Gil cazó un balón tras una sutil pared con Pablo Ramírez y conectó un derechazo inapelable que limpió las telarañas de la portería de Borja Puerta. Era el 0-1 y, sobre todo, un grito de liberación.
Con el marcador a favor, el Jimbee no reculó. Apenas tres minutos después, en una contra de tiralíneas iniciada por Cortés, Lucas Farias disparó, el portero rechazó y allí apareció el más listo de la clase, Waltinho, para empujar el 0-2 y poner tierra de por medio. El brasileño, con su olfato habitual, sentenciaba un duelo que ya solo tuvo un color.
El tramo final fue un ejercicio de supervivencia y oficio. El Valdepeñas quemó sus naves con portero-jugador a falta de tres minutos, pero se encontró con un Jimbee solidario, agresivo en las coberturas y un Chemi que, cuando fue exigido por Ribeiro, respondió con la seguridad de los mejores del mundo. Incluso Tomaz pudo hacer el tercero con un cabezazo que escupió la madera.
Con el pitido final, el Jimbee no solo celebró tres puntos; celebró el fin de una sequía como visitante que duraba desde el 28 de septiembre. Esta victoria proyecta al equipo hasta la tercera posición con 37 puntos, empatado con Inter, y abre un colchón de seis puntos respecto al noveno puesto.











