El presidente de Indra, Ángel Escribano. - INDRA - ArchivoÁngel Escribano ha presentado su dimisión como consejero y presidente ejecutivo de Indra, una decisión de la que el consejo de administración tomó conocimiento este miércoles en una reunión extraordinaria, según la comunicación remitida por la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. La salida afecta también a sus responsabilidades al frente de la Comisión Delegada Ejecutiva y de la Comisión de Estrategia del grupo.
En la carta enviada al consejo, Escribano justifica su renuncia en términos de “responsabilidad” y “lealtad” y sostiene que los acontecimientos de las últimas semanas habían generado una situación que, además del desgaste personal, amenazaba con comprometer los objetivos que se había marcado para la compañía y para el sector de la defensa. En ese contexto, añade que no podía permitir que su continuidad interfiriera en la estabilidad de Indra, en su plantilla ni en la confianza de los inversores.
El consejo ha dejado constancia de su “valiosa contribución” y de su liderazgo durante esta etapa. Al mismo tiempo, la empresa ha comunicado que la consejera independiente coordinadora, Virginia Arce Peralta, en coordinación con la Comisión de Nombramientos, Retribuciones y Gobierno Corporativo, ha puesto en marcha el proceso de sucesión para la presidencia del consejo de administración.
La dimisión llega en un momento especialmente delicado para la gobernanza de la compañía. El pasado 19 de marzo, Indra comunicó a la CNMV que Escribano Mechanical and Engineering, S.L.U. retiraba la potencial operación con el grupo después de que, según su escrito, no concurrieran las circunstancias adecuadas tras la información relevante publicada por la SEPI el día anterior. Con ello, el consejo dio por concluido el análisis de la operación.
Ese movimiento cerró en apariencia una crisis abierta por la posible integración de una empresa vinculada a la familia Escribano en la propia Indra. Reuters informó entonces de que la SEPI había reclamado a la compañía resolver el conflicto de interés antes de seguir adelante con la operación y de que el episodio había intensificado la presión sobre la presidencia.
Escribano había sido nombrado presidente ejecutivo de Indra el 19 de enero de 2025, tras la salida de Marc Murtra hacia Telefónica. En aquel momento, el consejo defendió que su designación garantizaba la continuidad en la ejecución del plan estratégico 2024-2026 y contaba con el respaldo de los principales accionistas de la sociedad.
Su renuncia abre ahora una nueva fase en una de las compañías españolas más expuestas al ciclo de crecimiento del gasto en defensa, en pleno debate sobre su perímetro industrial, su estrategia corporativa y el equilibrio de poder entre accionistas, dirección y Estado. La pieza de hoy no cierra la crisis: apenas cambia de capítulo.










