Pedro Benito durante un lance del encuentro ante el Atlético Madrileño.
Con algo de retraso por un contratiempo en la red de Gazzaniga, el partido comenzó algo tarde. Todo lo contrario a lo que esperó en abrirse el marcador del Enrique Roca. A los siete minutos de partido, un córner favorable al Real Murcia acabó con Óscar Gil aprovechando un mal despeje de Mario de Luis y convirtiendo el primero del partido. Empezó bien el duelo para los granas. 1-0.
Con el gol, los pimentoneros cogieron ritmo ofensivo y apenas un par de minutos más tarde el video arbitraje anuló el que hubiese supuesto el segundo. Desde la izquierda, Pedro Benito puso un caramelo al área para un Flakus que esperaba con la escopeta cargada y que no perdonó. Lo hizo, eso sí, en posición antirreglamentaria. No subió el tanto al electrónico.
El Murcia apretaba y las ocasiones se sucedían. Mario de Luis evitó, con grandes reflejos, el tanto en propia puerta de Daniel Martínez. A los veinte minutos de partido llegó el único acercamiento entre palos del filial rojiblanco. Rafa Llorente consiguió conectar a puerta. El chut sobrepasó a Gazzaniga. Pero hay veces en las que el FVS te quita y otras en las que cae a tu favor. Esta fue de las segundas. El video arbitraje anuló el empate por fuera de juego del punta colchonero. No sería la última intervención de la tecnología en el choque.
Un golazo para poner tierra de por medio
Pese al susto, el Real Murcia no bajó el ritmo y lo siguió intentando al ataque. Pasada la media hora de partido Pedro Benito cayó en el área y todo el campo, incluido el delantero grana, protestó penalti. Tras la revisión, el colegiado no entendió lo mismo y no señaló nada.
Pocos después, la insistencia de los locales dio sus frutos. Desde fuera de la media luna del área, Joel Jorquera sacó un disparo potente al palo izquierdo que no pudo detener Mario de Luis. Un golazo. 2-0. Un tanto que puso tierra de por medio, pero que pudo no ser el único. Un arreón grana antes del añadido estuvo apunto de ampliar aún más la ventaja numérica. Primero, David Flakus se encontró con el guardameta colchonero. Al poco, Pedro Benito mandó al larguero el esférico.
La única mala noticia del primer tiempo para los de Curro Torres fue la sustitución de Óscar Gil a la media hora de juego. El navarro abandonó el césped por un problema en su pierna izquierda. Con los siete de añadido, murió la primera parte.
Un segundo tiempo más igualado
El filial de Fernando Torres saltó a la segunda parte más enchufado. Prueba de ello fue el penalti señalado sobre el cincuenta de partido que acabaría recortando distancias. Una falta de Jon García sobre el recién entrado Cubo hizo que Arnau Ortiz pudiese anotar desde los once metros. No si antes, eso sí, de que Gazzaniga complicase el lanzamiento adivinando el lado y atajando en primera instancia. El rechace, para desgracia del guardameta, lo cazó de nuevo Arnau, que la mandó a placer para dentro. 2-1.
Los de la capital del Segura, sin embargo, supieron reaccionar. Tuvieron, de hecho, varias ocasiones de peligro para poner el tercero sobre la mesa. Ese tanto nunca llegó. La falta de acierto en los últimos metros mantuvo el resultado ajustado hasta el final. Y eso que tanto unos como otros las tuvieron para anotar durante el segundo tiempo. La más clara, todo sea dicho, cayó del lado local. Flakus y Pedro Benito no pudieron convertir un dos contra uno que se acabó marchando cerca del palo izquierdo.
Sin goles desde el penalti, lo más destacable fue la ovación que la parroquia grana dedicó a Joel Jorquera, Pedro Benito y Flakus con el triple cambio en torno al 80 de partido. Tocó sufrir en los minutos finales. En el 94, un balón puesto desde el córner por Adrián Corral se paseó por toda el área murciana. No acabó en nada. Gazzaniga solventó, muy seguro por arriba, los centros al área de los rojiblancos. Al poco, sonó el final y la grada del Enrique Roca se volcó con los suyos. Hacía tiempo que no se veía disfrutar tanto a la afición grana. Con esta ya son tres las victorias consecutivas del Real Murcia en su lucha por la permanencia. Los pimentoneros respiran y escalan hasta la undécima posición, a cinco puntos del descenso.










