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NACIONAL

Rufián y Montero llevan a Barcelona el debate sobre la recomposición de la izquierda

El portavoz de ERC y la eurodiputada de Podemos protagonizan este jueves en la UPF un coloquio en plena discusión sobre alianzas de cara a las generales de 2027

Alba Molina Jueves, 09 de Abril de 2026 Tiempo de lectura:
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, y la entonces ministra de Igualdad en funciones, Irene Montero, en 2022. FERNANDO VILLAR (EFE)El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, y la entonces ministra de Igualdad en funciones, Irene Montero, en 2022. FERNANDO VILLAR (EFE)

Gabriel Rufián e Irene Montero protagonizan este jueves en Barcelona un nuevo movimiento dentro del debate sobre cómo debe reorganizarse la izquierda alternativa en España. Ambos participarán a las 18.30 horas en el coloquio “Què s’ha de fer?”, que se celebrará en el Auditori del campus de la Ciutadella de la Universitat Pompeu Fabra, con Xavier Domènech como moderador. La convocatoria ha colgado además el cartel de entradas agotadas.

 

El encuentro llega en un momento especialmente sensible para ese espacio político. La conversación entre el portavoz de ERC en el Congreso y la exministra y eurodiputada de Podemos se produce mientras las fuerzas a la izquierda del PSOE vuelven a discutir fórmulas de cooperación de cara a las generales de 2027, con la hipótesis de candidaturas coordinadas sobre la mesa y con el telón de fondo del avance de la derecha y la extrema derecha.

 

En el caso de Rufián, el acto vuelve a situar en primer plano una propuesta que ya había agitado en febrero en Madrid: explorar acuerdos entre fuerzas de izquierda estatales y soberanistas para evitar competir entre sí en circunscripciones donde la fragmentación penaliza la representación. Pero esa vía no cuenta con el respaldo de la dirección de su partido. El presidente de ERC, Oriol Junqueras, ya dejó claro a finales de marzo que “en Cataluña se presenta ERC” y que no aceptará que nadie le imponga cómo debe concurrir la formación a las generales.

 

Esa incomodidad interna se reflejará también en la foto del acto. Ni Junqueras ni Elisenda Alamany acudirán a la cita, y la representación republicana quedará reducida a perfiles orgánicos menos expuestos, como Oriol López y Laura Pelay. La dirección evita así bendecir políticamente una operación que considera ajena a la estrategia oficial del partido, aunque tampoco quiere dejar completamente solo a su portavoz.

 

La situación de Podemos también explica el valor simbólico del encuentro. Montero llega a Barcelona en plena maniobra para reposicionar a su partido, debilitado tras sus malos resultados en varias autonómicas y después del acuerdo alcanzado a última hora para integrarse en Por Andalucía junto a IU y Sumar de cara a las elecciones del 17 de mayo. Ese pacto, lejos de cerrar el debate, lo ha vuelto a abrir: muestra que la unidad sigue siendo posible, pero también que sigue siendo incómoda, áspera y bastante menos romántica que en los carteles.

 

El coloquio de Barcelona también se inserta en un pulso más amplio dentro del bloque progresista. Mientras Podemos intenta mover ficha y explorar complicidades fuera de Sumar, los partidos que hoy sostienen ese espacio preparan su propio acto en Sevilla el 19 de abril dentro del proceso para presentarse juntos a las próximas generales, aunque todavía sin liderazgo ni marca cerrados. La charla de este jueves no decide nada por sí sola, pero sí funciona como escaparate de una pregunta que sigue sin respuesta clara: quién, cómo y con qué siglas quiere reconstruir la izquierda a la izquierda del PSOE.

 

En paralelo, ERC sí ha empezado a explorar entendimientos con Comuns en el ámbito municipal catalán, concretamente en decenas de municipios donde estos últimos no obtuvieron representación en 2023. Ese movimiento confirma que el partido no cierra por completo la puerta a pactos tácticos, aunque los limita al terreno local y bajo su propio paraguas electoral, muy lejos de la confluencia estatal que sugieren los movimientos de Rufián.

 

Así, Montero busca recuperar centralidad y Rufián insiste en abrir una discusión que incomoda a los suyos. Y el resto de la izquierda observa, entre la curiosidad y el recelo, por si de una charla universitaria sale algo más que titulares y aplausos. 

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