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Opinión | Turisteando
Paco Morales
Viernes, 10 de Abril de 2026
Paco Morales

Jumilla, Cieza y Yecla: Semana Santa con siglos de historia y muy pocos turistas europeos que lo sepan

Procesión del Santo Entierro (Viernes Santo) - Ayuntamiento de JumillaProcesión del Santo Entierro (Viernes Santo) - Ayuntamiento de Jumilla

El turismo religioso en la Región de Murcia ofrece realidades muy distintas. La entrega anterior documentó tres Semanas Santas que funcionan. Lorca llena sus hoteles al 98%, Murcia genera impacto con sus Salzillos, Cartagena acumula reconocimientos. Esta cuarta entrega se ocupa de las que también tienen el sello (declaración oficial de Interés Turístico, otorgada por el Ministerio de Industria y Turismo) pero que el mercado turístico apenas conoce. No porque sean menores. Sino porque nadie ha construido el puente entre lo que ocurre y quien podría venir a verlo.

 

Semana Santa de Jumilla: 600 años de historia y una Miniferia del Vino sin explotar

 

Jumilla obtuvo la declaración de Interés Turístico Internacional en 2019. Más de seiscientos años de historia procesional avalan una Semana Santa que, a diferencia de las de Cartagena, Murcia o Lorca, mira hacia Castilla: sobria, severa, concentrada. «Jumilla parece tener un pie en la meseta castellana, donde la sobriedad es su sello característico», describe la web oficial de Turismo de la Región. Esa sobriedad no es pobreza de contenido. Es otro lenguaje.

 

El origen de esa historia está documentado con una precisión inusual. El Sermonario del Real Colegio-Seminario del Corpus Christi de Valencia registra que San Vicente Ferrer predicó en Jumilla el 18, 19 y 20 de abril de 1411, en la Fortaleza y patio de Armas del Castillo. El tema del primer sermón, tomado del evangelio de Juan: «Vio el monumento y creyó». Tras cada predicación era costumbre organizar una procesión entre los asistentes. De ese gesto nació la tradición procesional de Jumilla.

 

El Miércoles Santo en la Plaza de Arriba, la escenificación del Prendimiento de Jesús —representación en vivo del arresto de Cristo— lleva siglos siendo teatro antes de que el teatro fuera un producto turístico. Actores, no procesionistas. Una plaza mayor como escenario. Una historia de traición y arresto que cualquier visitante, con o sin fe, puede seguir.

 

El Viernes Santo, la subida al Calvario y la procesión del Santo Entierro muestran la dimensión más solemne de Jumilla: un pueblo entero que acompaña en silencio una de las escenas centrales de la historia cristiana. El Domingo de Resurrección, el Encuentro entre Cristo Resucitado y la Virgen Gloriosa rompe la sobriedad con una alegría contenida y profundamente simbólica. Es el tipo de experiencia participativa que el turismo cultural europeo busca y paga.

 

Pero hay un elemento diferencial que ningún otro municipio de la Región puede ofrecer: el Sábado de Pasión, más de veinte bodegas de la Denominación de Origen Jumilla abren sus mesas en la llamada Miniferia del Vino. Semana Santa y enoturismo en el mismo fin de semana. Un producto que podría estar en los catálogos de cualquier touroperador europeo. No está en ninguno.

 

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Semana Santa de Cieza: el primer Descendimiento del mundo

 

Ese mismo Sermonario documenta que San Vicente Ferrer estuvo en Cieza los días 16 y 17 de abril de 1411, dos días antes de su llegada a Jumilla. La misma ruta, los mismos sermones pascuales, las mismas procesiones que siguieron a cada predicación. Cieza y Jumilla comparten, en el mismo manuscrito medieval, el mismo origen procesional. Una coincidencia que, bien contada, ya es un argumento turístico.

 

La Semana Santa de Cieza tiene la declaración de Interés Turístico Internacional desde 2023, la más reciente de la Región. Sus procesiones superan los seiscientos años y guardan un récord que pocos municipios españoles pueden reclamar: la Procesión del Descendimiento, en la madrugada del Viernes Santo al Sábado de Gloria, es considerada la primera procesión del mundo en la que se representó este misterio de la fe. Un dato de primer orden que apenas circula fuera de la comarca.

 

El Martes Santo en la Plaza Mayor, el Auto del Prendimiento convierte la ciudad en escenario: actores, no cofrades, representan el arresto de Jesús. Teatro callejero de raíz medieval en un espacio urbano histórico. El Domingo de Resurrección, la Procesión del Resucitado congrega cerca de 30.000 personas en una batalla de caramelos que convierte la celebración religiosa en fiesta popular desbordante. Una cifra notable para un municipio de unos 35.000 habitantes.

 

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Semana Santa de Yecla: Salzillo, los Farolicos y una declaración que no llega

 

La Semana Santa de Yecla tiene Interés Turístico Regional. No Nacional. No Internacional. Con lo que tiene, ese escalón debería ser más fácil de justificar.

 

La Procesión de los Farolicos del Martes Santo es, según todas las fuentes consultadas, única en España: cientos de niños acompañan al Cristo Yacente portando faroles artesanales que pasan de padres a hijos. No existe en ninguna otra Semana Santa española una procesión reservada a la infancia con ese formato de iluminación artesanal y ese nivel de transmisión generacional.

 

La imagen más venerada es la Virgen de las Angustias, escultura de Francisco Salzillo de 1763, declarada Bien de Interés Cultural. Azorín, que pasó su adolescencia en Yecla y convirtió la ciudad en escenario de La voluntad (1902), dejó en esas páginas un retrato de la religiosidad yeclana: la devoción arraigada, la visita a los monumentos de Semana Santa el Jueves Santo, la vida girando en torno a sus iglesias. Un testimonio literario de primer nivel que, ciento veinte años después, Yecla podría usar como argumento cultural y de marca. Y no usa.

 

Pío Baroja, amigo y corresponsal de Azorín en el epílogo de esa misma novela, también dejó constancia de ese universo. Con ese pedigrí literario, ese patrimonio escultórico y esa singularidad procesional, la Semana Santa de Yecla sigue siendo Interés Turístico Regional. Eso no habla de la calidad de lo que Yecla tiene. Habla de la energía que ha puesto en reclamarlo.

 

Mula: la tamborada que las autoridades intentaron prohibir

 

A medianoche del Martes Santo, una corneta rompe el silencio en la Plaza del Ayuntamiento de Mula. Miles de tambores arrancan a la vez con la Llamada a la Tamborada, melodía compuesta por el muleño Fernando Belijar. El toque no se detiene hasta las cuatro de la tarde del Miércoles Santo.

 

Lo que hoy es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad —reconocimiento UNESCO obtenido en 2018 junto a Moratalla y otras quince localidades de cinco comunidades autónomas— tuvo que sobrevivir durante décadas al empeño de las autoridades por suprimirlo. Las Ordenanzas municipales de 1859 lo dejaron escrito sin ambigüedad: «en todo caso se prohíbe andar por las calles con tambores, fuera de los pocos que, con permiso de la autoridad, distribuya la Hermandad del Carmen». Treinta y tres años después, el intento seguía siendo noticia. «Creemos poder asegurar que este año habrá tambores y nazarenos hasta la hora de la procesión del Miércoles Santo, y que en los días siguientes no serán permitidos en absoluto», advertía El Noticiero de Mula el 27 de marzo de 1892.

 

Lo que aquellas autoridades trataban de suprimir moviliza hoy a miles de tamboristas en un municipio de 17.000 habitantes con Interés Turístico Internacional y sello UNESCO. El sello llega. El producto, no.

 

El patrón que se repite en el turismo religioso murciano

 

La Semana Santa 2026 cerró con una ocupación hotelera media del 90% en la Región, el 94% en Cartagena y el 100% en el municipio de Lorca. Cifras que confirman que el turismo religioso murciano tiene demanda real.

 

Jumilla, Cieza y Yecla tienen en común algo más que la geografía murciana: ninguno publica datos propios de visitantes durante Semana Santa, ninguno dispone de una estrategia documentada de captación exterior y ninguno aparece de forma consistente en los canales internacionales donde el turismo cultural y religioso europeo toma sus decisiones. El sello está. Los reconocimientos, también.

 

Lo que sigue sin estar, en todos los municipios de esta entrega, es el trabajo que convierte esos reconocimientos en producto turístico real. La próxima entrega examina por qué: qué hacen bien los destinos que funcionan, qué herramientas usan y por qué la Región de Murcia, con más declaraciones de Interés Turístico Internacional que ninguna otra provincia española, sigue sin aparecer en esa comparativa.

 

Fuentes y referencias:

Ministerio de Industria y Turismo · Ayuntamiento de Jumilla · Ayuntamiento de Cieza · Ayuntamiento de Yecla · Ayuntamiento de Mula · Declaraciones de Interés Turístico Internacional (Ministerio de Industria y Turismo) · Instituto de Turismo de la Región de Murcia (ITREM) · Ordenanzas municipales de Mula, 1859 · El Noticiero de Mula, 27 de marzo de 1892 · Asociación de Tamboristas de Mula · Sermonario de San Vicente Ferrer — Real Colegio-Seminario del Corpus Christi de Valencia (ed. Gimeno Blay / Mandingorra Llavata, Ajuntament de València, 2002) · Azorín (José Martínez Ruiz), La voluntad, 1902 · Junta Central de Hermandades de Jumilla · Junta de Hermandades Pasionarias de Cieza · Cabildo Superior de Cofradías Pasionarias de Yecla · Web oficial Turismo de la Región de Murcia · Murcia Economía · Instituto de Turismo de la Región de Murcia (ITREM), datos de ocupación hotelera Semana Santa 2026

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