El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en el 'European Pulse Forum', este viernes en Barcelona .EFE/ Quique GarcíaPedro Sánchez aprovechó este viernes la clausura del European Pulse Forum 2026, celebrado en CosmoCaixa Barcelona y organizado por POLITICO y beBartlet, para volver a reclamar a la Unión Europea una respuesta más contundente frente a Israel. El presidente del Gobierno pidió la suspensión del acuerdo de asociación UE-Israel y lanzó una advertencia sobre la escalada regional: “No permitamos una nueva Gaza en Líbano”.
Sánchez sostuvo que Europa debe actuar “con coherencia” ante unas “violaciones flagrantes del derecho internacional humanitario” y defendió que la suspensión del acuerdo no responde solo a una cuestión política, sino también de “empatía” y de credibilidad internacional. A su juicio, la UE no puede exigir el respeto del derecho internacional en Ucrania y mirar hacia otro lado en Oriente Próximo, especialmente cuando muchos países del sur global observan cómo reacciona Bruselas ante esta crisis.
El presidente encajó ese mensaje dentro de una visión más amplia sobre el futuro del proyecto europeo. En su intervención defendió tres grandes ejes para reforzar a la Unión: una política exterior y de defensa común que desemboque en un ejército europeo “mañana mismo”; un mercado y un marco financiero más integrados para ganar autonomía económica; y un tercer pilar social con especial atención al problema de la vivienda, que situó como uno de los grandes desafíos actuales del continente.
Lejos de apostar por el repliegue, Sánchez reivindicó una Europa abierta al comercio, al talento y a las ideas, con capacidad para reforzar lazos con socios como Mercosur, India, China, Estados Unidos o África, y defendió también una inmigración “legal, segura y ordenada”. Frente al auge de las fuerzas reaccionarias, planteó que la UE debe “rearmarse moralmente” y reforzar su papel como espacio de estabilidad, reglas y cooperación internacional.
La intervención llega además en un momento de máxima tensión diplomática entre el Gobierno español e Israel. En los últimos días, Sánchez ya había reclamado que Líbano quedara incluido en el alto el fuego regional, mientras el Ejecutivo endurecía su tono contra la ofensiva israelí. Este mismo viernes, el choque subió un peldaño más después de que Benjamín Netanyahu acusara a España de librar una “guerra diplomática” contra su país y ordenara apartar a los representantes españoles del órgano multinacional que supervisa el alto el fuego en Gaza.







