El presidente español, Pedro Sánchez (i) junto a su homólogo chino, Xi Jinping, en una imagen de archivo. EFE/EPA/Andrés Martínez CasaresPedro Sánchez ha arrancado en Pekín una visita con una hoja de ruta bastante clara: reducir el abultado déficit comercial de España con China y dar más profundidad a una relación bilateral en la que el componente tecnológico gana cada vez más peso. El viaje, del 11 al 15 de abril, es el cuarto en cuatro años y, según el lenguaje diplomático que maneja el Gobierno, el primero con carácter oficial. En esa agenda figuran encuentros con el presidente Xi Jinping, el primer ministro Li Qiang y el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular, Zhao Leji.
La dimensión económica es uno de los ejes centrales del desplazamiento. España cerró 2025 con un déficit comercial con China de 42.278 millones de euros, pese a que las exportaciones españolas al país asiático crecieron un 6,8% hasta 7.971,6 millones. Ese desequilibrio explica que Moncloa vuelva a situar entre sus prioridades una vieja aspiración: mejorar el acceso al mercado chino y diversificar la oferta española hacia productos y sectores de mayor valor añadido.
En ese contexto, el Gobierno llega además con una señal a favor sobre la mesa. El Ministerio de Comercio chino anunció esta semana su iniciativa ‘Exporta a China’, un programa con más de 100 actividades para facilitar la entrada y comercialización de productos extranjeros, en el que ha incluido a España como uno de los países “temáticos” prioritarios de 2026. Para el Ejecutivo español, ese gesto puede abrir una rendija útil en una relación comercial claramente desequilibrada.
La agenda del lunes deja ver con nitidez el segundo gran objetivo del viaje: la tecnología. Sánchez pronunciará una conferencia en la Universidad Tsinghua, mantendrá un encuentro con expertos en relaciones internacionales, visitará una exposición científico-tecnológica en la Academia China de las Ciencias y recibirá allí una Cátedra Honoraria. Después se desplazará al campus de Xiaomi, donde se reunirá con su fundador, Lei Jun.
La cooperación científica y tecnológica aparece como uno de los terrenos donde España quiere ganar densidad en la relación bilateral. La exposición de la Academia China de las Ciencias reúne proyectos conjuntos en ámbitos como la astronomía, el espacio y los satélites, los aceleradores de partículas, las ciencias marinas o la agricultura y la alimentación. Entre los ejemplos de colaboración ya en marcha figura la misión científica SMILE, centrada en estudiar la interacción entre el Sol y la Tierra.
El tramo político más fuerte de la visita llegará después, con las reuniones con Xi, Li y Zhao, además de contactos con inversores y empresas innovadoras. Según ha trascendido, Sánchez y Li Qiang presidirán además la firma de varios acuerdos, mientras que la última jornada estará dedicada a encuentros empresariales y a la Cámara de Comercio UE-China. La idea del Ejecutivo es combinar diplomacia política con diplomacia económica: atraer inversión china hacia España y, al mismo tiempo, abrir más espacio a las empresas españolas en un mercado gigantesco, complejo y nada inocente, como casi todo lo que importa de verdad.
La visita se produce, además, en un contexto geopolítico especialmente sensible. Reuters subraya que Madrid busca reforzar la relación con la segunda economía del mundo en un momento de desconfianza creciente de otras potencias occidentales hacia Pekín, mientras el Gobierno español presenta a China como un interlocutor relevante en un escenario internacional tensionado por la situación en Oriente Medio y por la competencia comercial global.
Así, el viaje vuelve a situar a China en una posición central dentro de la estrategia exterior y económica del Gobierno español. El reto pasa por convertir una relación muy intensa en importaciones y todavía limitada en acceso recíproco en una alianza más equilibrada, con más negocio para las empresas españolas y más cooperación en sectores tecnológicos de alto valor.







