Virginia Martínez - Imagen de archivoLa crisis interna de Vox en la Región de Murcia suma un nuevo episodio con la salida de Virginia Martínez del Grupo Parlamentario Vox en la Asamblea Regional. La diputada ha comunicado a la Mesa de la Cámara su decisión de abandonar la formación y de incorporarse al Grupo Mixto hasta el final de la legislatura, una ruptura que llega después de semanas de tensión interna y que profundiza el deterioro orgánico e institucional del partido en la comunidad. Martínez era, además, una de las caras visibles de Vox en la Asamblea, donde había desarrollado responsabilidades en la Comisión de Industria, Trabajo, Comercio y Turismo.
En el escrito con el que justifica su marcha, Martínez sostiene que la decisión ha sido “meditada” y la vincula a su decepción con el rumbo adoptado por la actual dirección. La diputada acusa a la cúpula de haberse alejado del proyecto que decía "combatir el clientelismo y el abuso del dinero público", y denuncia, entre otras cuestiones, acumulación de cargos, sobresueldos, expulsión de perfiles con peso propio y una estructura interna cada vez más alejada de los principios que, según su versión, dieron sentido al partido en sus inicios. También habla de falta de autocrítica, desorganización y deriva ideológica en cuestiones estratégicas. Son afirmaciones formuladas por la propia Martínez y, por ahora, en las fuentes consultadas no consta una respuesta detallada de Vox a ese escrito.
Pero lo que nos encontramos actualmente es con una cúpula que acumula cargos para recibir sobresueldos y que se dedica a expulsar a referentes de talento que brillan con luz propia, para que no hagan sombra a quienes no la aportan. Nos encontramos con familiares y amigos de esta cúpula no solo en puestos de responsabilidad, sino también en los múltiples satélites: medios de comunicación cuyo máximo financiador es el partido, una fundación -Disenso- a la que se le desvían ingentes cantidades de dinero, o un centro de formación -ISSEP- que vive de la formación interna. Y todo ello, pagado con el dinero de los afiliados y con la financiación pública que se recibe a nivel nacional, autonómico y municipal, dejando sin recursos económicos suficientes a los equipos provinciales, que se ven obligados a funcionar con voluntarios que trabajan de manera desinteresada y que, en la mayoría de los casos, tienen que poner dinero de su propio bolsillo.
El 26 de febrero, cinco de los seis miembros del Comité Ejecutivo Provincial de Vox en la Región dimitieron en bloque para forzar la caída de José Ángel Antelo, entonces líder regional del partido. Días después, Vox abrió a Antelo un expediente disciplinario, lo suspendió cautelarmente de militancia y lo inhabilitó para ejercer cargos internos. El 9 de marzo, la Asamblea Regional formalizó su paso al Grupo Mixto. Ese fue el primer gran temblor. La salida de Virginia Martínez demuestra que la crisis interna de Vox en la Región seguía abierta, pese a los intentos de rebajar su alcance.
Tras haberlo meditado detenidamente y como consecuencia de mi profunda decepción con el rumbo que ha tomado @vox_es bajo la actual dirección del partido, hoy he comunicado a la Mesa de la Asamblea Regional de Murcia mi decisión de dejar de pertenecer al Grupo Parlamentario VOX.… pic.twitter.com/g4zdqiXmyL
— Virginia Martínez ðªð¸ (@virginia_vmg) April 14, 2026
La fractura, además, se ha extendido a distintos municipios. En Cartagena, el teniente de alcalde Diego Salinas anunció el 4 de marzo su baja como afiliado por discrepancias con la “deriva” del partido y por el trato dispensado a Antelo. Semanas después, la concejala Beatriz Sánchez del Álamo también abandonó Vox denunciando un trato “indigno” a sus miembros. En Torre Pacheco, los tres concejales de Vox que firmaron un acuerdo de gobernanza con el PP acabaron abandonando el partido. Y en Totana, el portavoz municipal Marcos Cano renunció a su cargo y entregó su acta en plena crisis interna. Así, la erosión no se ha limitado a la cúpula regional, sino que ha ido saltando de la estructura orgánica a la parlamentaria y de ahí al ámbito local.
En términos parlamentarios, la marcha de Virginia Martínez también tiene consecuencias inmediatas, ya que Vox queda con siete diputados en la Asamblea tras la expulsión de Antelo y la salida de Martínez, y pierde parte del peso decisivo que había mantenido hasta ahora. Ese nuevo reparto abre la puerta a que el PP pueda buscar apoyos puntuales fuera del grupo parlamentario de Vox, recurriendo directamente a los diputados instalados en el Mixto.





