La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva.El panorama fiscal de los países de la Unión Europea ha cambiado mucho en los últimos años. Durante las crisis financieras de 2008 y 2011, los conocidos como PIIGS (cerdos, en inglés), un término acuñado por la 'ácida' prensa anglosajona formado por las siglas en inglés de Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España -Spain-, eran los países que arrastraban unas cuentas públicas tremendamente dañadas, llenas de deuda con un déficit casi insostenible. Ahora, la tortilla se ha dado la vuelta y, mientras Francia y Alemania serán las grandes 'incumplidoras' de las normas fiscales en el próximo lustro, España conseguirá doblegar su déficit cercano al 2%.
Según el Monitor Fiscal del Fondo Monetario Internacional (FMI), publicado este miércoles, las trayectorias fiscales de las economías desarrolladas "divergen notablemente". Mientras señala que la deuda de España caerá entre 10 y 14 puntos porcentuales para 2031 "como resultado de una dinámica favorable de crecimiento de los intereses", otras abandonan su postura ortodoxa, como es el caso de Alemania.
La tabla de previsiones fiscales del FMI muestra que nuestro país cerrará este año fiscal con un déficit del 2,1% y que en el próximo lustro fluctuará en la horquilla del 2,1% y el 2,3% hasta 2031. Es decir, se mantendrá bastante tiempo estancado.
Por su parte, la deuda tomará una curva descendente desde el 100,4% del año pasado. En 2026 se prevé que los números rojos del país se queden en el 98,2% del PIB hasta cerrar la década en el 90,4% del total de la economía. La única advertencia concreta que lanzan los expertos para España es que la "polarización política" que existe en nuestro país, y otros, "complica las reformas amplias y las iniciativas de eficiencia específicas".






