Vacas sueltas en Alonsotegi (Bizkaia) - EUROPA PRESS - ArchivoCOAG quiere plantar en Bruselas la gravedad del momento que atraviesa el campo español. La organización agraria mantendrá este viernes 17 de abril una reunión con el comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, que define como de “máxima urgencia” para trasladarle el “estado de emergencia” en el que han entrado muchas explotaciones profesionales por la nueva sacudida de costes ligada a la guerra de Irán.
Según COAG, la escalada bélica en Irán desde marzo, unida al cierre intermitente del Estrecho de Ormuz y al repunte del gas natural en Europa, ha desencadenado una segunda crisis de costes para el sector agrario apenas tres años después de la vivida en 2022. Su secretario general, Miguel Padilla, sostiene que los fertilizantes nitrogenados han subido más de un 50% en un mes y que llenar el depósito del tractor cuesta hoy el triple que antes del estallido del conflicto en Oriente Medio.
Así, COAG pedirá a la Comisión Europea que active de forma inmediata el artículo 219 de la OCM única, la cláusula que permite medidas excepcionales de apoyo en caso de perturbación grave de los mercados. También reclamará un marco temporal de ayudas de Estado para insumos agrícolas, inspirado en el esquema que se articuló tras la invasión rusa de Ucrania.
La organización quiere además respaldo europeo para varias medidas ya planteadas en España, como la rebaja del IVA al 10% para insumos agrarios y bonificaciones en el IBI rústico. A eso suma una exigencia más estructural: acelerar una estrategia europea de autonomía en fertilizantes, con producción doméstica de urea y amoníaco y menor dependencia de proveedores externos, especialmente de Rusia.
Padilla pretende llevar también a la reunión que una nueva crisis internacional no puede volver a descargarse íntegramente sobre agricultores y ganaderos. COAG habla incluso de un componente especulativo en la cadena de suministro, al entender que parte de las subidas actuales afectan a insumos que habían sido adquiridos antes del agravamiento del conflicto.
Esta visita no se limita al fuego inmediato, ya que la organización aprovechará el encuentro con Hansen para entrar en el debate que marcará el próximo ciclo agrario europeo: la PAC post-2027 y el nuevo Marco Financiero Plurianual. COAG rechaza frontalmente que la PAC quede diluida en un “fondo único” junto a la política de cohesión y reclama mantener su estructura de dos pilares, poner un tope de 60.000 euros por beneficiario en ayudas directas y reforzar el segundo pilar, que financia desarrollo rural y relevo generacional.
La propia Comisión Europea recuerda que el Diálogo Estratégico sobre el Futuro de la Agricultura, lanzado en 2024, debía servir para fijar una visión compartida para el sector, en un contexto de presión climática, competencia global y envejecimiento del campo. COAG sostiene, sin embargo, que varias de esas recomendaciones han quedado aparcadas, especialmente en materia de política comercial agraria.
En ese punto, la organización volverá a cargar contra los acuerdos de libre comercio con terceros países y contra lo que considera competencia desleal para las explotaciones europeas.




