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Opinión |
Rubén Martínez Alpañez
Domingo, 19 de Abril de 2026
Rubén Martínez Alpañez

¿Y si la cigarra mata a la hormiga?

Todos conocemos esa historia que cuenta que, durante un caluroso verano, una cigarra se dedicaba a cantar mientras se burlaba de esa incansable hormiga que, en lugar de divertirse, empleaba su tiempo en trabajar y acumular comida para el frío invierno. Y cuando acabó el verano y llegó el invierno… Nuestra amiga la hormiga le dijo a la divertida cigarra antes de cerrarle la puerta aquello de “si cantaste en verano, baila en invierno”.

 

La moraleja que nos enseña esta fábula de Esopo, es la importancia del esfuerzo, la disciplina y la previsión. Y es que cuando a uno le cuentan la historia aprende que debemos trabajar y prepararnos hoy, para no sufrir las consecuencias mañana; porque el tiempo dedicado únicamente al placer sin responsabilidad, puede llevarnos a la precariedad en momentos de necesidad.

 

Y este es el mismo aviso que se desprende de la alerta sobre el nivel global de deuda que ha llevado al Fondo Monetario Internacional (FMI) a pedir a los países que preparen ya sus economías para el impacto global por la crisis de Irán.

 

Y vistas las medidas impulsadas por Pedro Sánchez y sus compañeros de desgobierno, parece que, o bien no les contaron la misma historia que al resto de los habitantes del planeta Tierra, o bien quedaron tan traumatizados con el final de la pobre cigarra que decidieron cambiar el cuento.

 

Porque en la versión de la izquierda, la cigarra es víctima de un sistema que abandona a los débiles porque la hormiga es un ser malvado que se niega a ceder “sus recursos” para mantener a la cigarra. Lo que nunca cuentan es que, al final de su fábula, la cigarra sigue muriendo, pero matando también de hambre a la hormiga.

 

Y me explico, la política económica actual del Gobierno de Pedro Sánchez se caracteriza por una expansión fiscal, con aumento del gasto público y el asfixiante incremento de la presión fiscal que ha disminuido la capacidad de ahorro bruto de las familias españolas a un escaso 13% frente al 18% de las francesas o el 20% de las alemanas. Y esto supone que en un momento en el que la inflación ha escalado al 3,4% en marzo, el aumento de precios en alimentos básicos como cereales y leche (+2,4%) golpea con más fuerza a los hogares españoles que aún no han recuperado el poder adquisitivo perdido desde 2021.

 

Detrás del conocido mensaje de “España va como un cohete” se esconde que, a pesar de las cifras brutas de crecimiento del PIB y el empleo, persisten riesgos estructurales como la deuda elevada o la productividad estancada, que pueden derivar en una seria pérdida de poder adquisitivo para los ciudadanos si no se corrige el gasto.

 

Y en este punto podríamos conocer una nueva versión del relato. Ya sabe el lector que esto es lo que realmente le gusta a la izquierda, cambiar los relatos, contar las historias a su manera y no como son o como fueron.

 

El riesgo de la estanflación es muy alto y mientras Sánchez nos vende un plan de choque estimado en 5.000 mil millones de euros, la realidad es que su incapacidad para sacar adelante unos presupuestos y su empeño en aguantar en la Moncloa toda costa, va a hacer que los españoles no solo corramos el riesgo de quedarnos sin casa por la crisis económica que nos viene, sino que es muy probable que muchos se queden, incluso, en pañales.

 

Porque, aunque la izquierda se empeña en desinformar a los españoles, las prestaciones y los servicios públicos no son gratuitos, no tienen coste 0 para el ciudadano. Se sostienen con el dinero que las administraciones quitan de los bolsillos de los trabajadores y vecinos de nuestra comunidad autónoma y de nuestro país.

 

Sánchez, como la cigarra, está consumiendo los recursos (los ahorros) de la hormiga, los ciudadanos. Y mientras la economía de Sánchez engorda, la de los ciudadanos pasa hambre.

 

Desde VOX venimos denunciando la muerte de las clases medias, el auténtico sostén del Estado de Bienestar. Llevamos años reclamando un cambio en las políticas económicas de nuestro país y las izquierdas de la derecha (desde PP a las extremas izquierdas) no sólo nos han dejado solos, sino que nos han tachado de populistas.

 

Es ahora, cuando organizaciones como el FMI nos dan la razón en nuestra reivindicación de puesta en marcha urgente de medidas para mejorar la capacidad de ahorro, como la deflactación del IRPF, la reducción de cotizaciones sociales o la liberalización del suelo para contener el precio de la vivienda, que los centraditos parecen estar de acuerdo con las propuestas de VOX, aunque, eso sí, con la boca pequeña.

 

Es hora de ser valientes y pasar de la economía de la cigarra a la economía que sirve. Porque si las “hormigas”, los ciudadanos españoles continuamos dejando el futuro de nuestra nación en manos de la cigarra Sánchez, la cigarra acabará matando a la hormiga.

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