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Opinión | Hablando de impuestos, tomando pesambres
José María Rubio
Martes, 21 de Abril de 2026
José María Rubio

IRPF 2025 en la Región de Murcia

El legislador ve al contribuyente ataviado con un macuto, una cinta en la frente para detener el sudor, zapatillas deportivas y sonríe. El contribuyente acude a un gimnasio donde, uno, dos, tres, hace flexiones, abdominales y sentadillas y el legislador piensa: eso es salud.

 

El legislador ve al contribuyente encendiéndose un pitillo y carraspea (el legislador, luego lo hará el contribuyente cuando el humo acaricie sus alveolos). El contribuyente fuma y sus dedos, donde amarillea la nicotina, agarran del cuello un quinto de cerveza con la destreza que dan los años, y el legislador piensa: eso no es salud.

 

El legislador dispone de diversos medios para reprimir determinados hábitos del ciudadano, dependiendo de lo lejos que se encuentren de donde el legislador coloca la bisectriz de la virtud: sí madrugar para el gimnasio, no en pasar la tarde ante la tragaperras de un bar.

 

El legislador castiga, por tanto, comportamientos inadecuados, recargándolos tributariamente: el tabaco, el alcohol, el juego; por el contrario, intenta liberar de carga tributaria los hábitos virtuosos del ciudadano. Todo esto lo dice el legislador, por ejemplo, cuando modula las deducciones fiscales que se pueden aplicar en la declaración de la renta. El contribuyente avisado no esperará encontrar ningún alivio fiscal por las horas pasadas en una barra, a no ser que la barra sea de pesas, entonces sí.

 

El legislador autonómico aprobó, el pasado mes de julio, la Ley 3/2025 donde se detallan las recompensas fiscales que un ciudadano de la Región puede obtener por la realización de algunas de estas actividades virtuosas: en esencia, apuntarse a un gimnasio, ahorrar energía, ahorrar agua, comprar un vehículo eléctrico, instalar en el garaje un cargador para el vehículo eléctrico, traer hijos al mundo, educar esos hijos, enseñar idiomas a esos hijos, ponerles gafas a esos hijos y, se me olvidaba, tener mascota. Por lo tanto, el perfil del ciudadano virtuoso es aquel que guarda una persona prolífica en su progenie, que calienta el agua del termo con energía solar, que se desplaza en vehículo eléctrico al gimnasio y que, en el maletero de su coche eléctrico, lleva un canastín para el perro. Ese sería el retrato robot. Si usted comparte usos y aficiones con este robot, enhorabuena.

 

El legislador, por otra parte, también contempla deducciones fiscales no para premiar actividades concretas, sino para aliviar cargas de todo tipo: hay deducciones para quien, contando con recursos financieros limitados, debe contratar ayuda doméstica para cuidar a hijos o ascendientes; para la adquisición de vivienda habitual, ya sea comprada o alquilada; para quien sufre en su familia una enfermedad rara o discapacidad; para familias monoparentales que deben sacar adelante a los hijos a cargo.

 

El problema radica en que todas estas virtudes y estas plagas las sufre el ciudadano sin conocimiento del legislador. El legislador (no el autonómico, el otro), pone a disposición del contribuyente un servicio dice que automático donde así y asá, tris-tras, se puede confeccionar la declaración de la renta fácilmente a partir de lo que la Administración sabe de él: lo que ha ganado, lo que le han retenido por el camino, y le indica ya de entrada una cantidad que juega como partida inicial, ya sea a favor o en contra.

 

El ciudadano avisado hará bien de no confiar en esa cantidad, especialmente si usted, querido lector, es uno de estos contribuyentes que se alinean con la virtud o la vida le ha castigado con una carga que el legislador (no el estatal, el otro) ha querido aliviar. Si, por el contrario, es usted más de mechero y abridor y mantiene, de momento, con la vida un agradable e insulso empate a cero, no será tan necesario que gaste mucho tiempo en discutir o en confirmar el borrador, teniendo siempre presente que un borrador es, lo dice la palabra, un borrador, y que tiene pleno derecho a llevar la contraria a la Administración.

 

 

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