El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este domingo en la localidad onubense de Gibraleón. EFEPedro Sánchez volvió este domingo a endurecer su posición ante Israel al anunciar que España propondrá el martes 21 de abril, en el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE que se celebrará en Luxemburgo, que la Unión Europea rompa su acuerdo de asociación con Israel. El presidente justificó la iniciativa por las “violaciones de derechos humanos” atribuidas al Gobierno de Benjamin Netanyahu y sostuvo que un Ejecutivo que vulnera el derecho internacional no puede ser socio de la Unión Europea.
La propuesta española llega en un momento de endurecimiento del discurso de Moncloa sobre la guerra en Oriente Medio y, además, convierte en propuesta política explícita lo que hasta ahora era una presión creciente sobre Bruselas para que revise su relación con Israel. De hecho, España ya había pedido junto a Irlanda y Eslovenia un debate formal sobre ese acuerdo, con “todas las acciones sobre la mesa”, incluida su posible suspensión.
Así, el tratado que regula la relación entre la UE e Israel establece en su artículo 2 que esa asociación se basa en el respeto a los derechos humanos y a los principios democráticos, y que ese compromiso constituye un “elemento esencial” del pacto. Por eso, la ofensiva diplomática española no es solo un gesto político: intenta activar la cláusula más sensible del marco jurídico que sostiene la relación con Israel.
Sánchez lanzó ese mensaje en un acto de precampaña andaluza, donde volvió a cargar contra una guerra que calificó de ilegal y reclamó que “paren los pies a Netanyahu”. Al mismo tiempo, trató de separar al Gobierno israelí de la ciudadanía del país, al insistir en que España no tiene nada contra el pueblo israelí, pero sí contra lo que considera un atropello del derecho internacional. El martes, esa posición llegará al foro en el que los ministros europeos debatirán la situación en Oriente Medio dentro de una agenda marcada también por Ucrania, el Cáucaso Sur y Sudán.
La respuesta de Israel fue inmediata y áspera, ya que el ministro de Exteriores, Gideon Saar, acusó a Sánchez de actuar con hipocresía, lo señaló por su relación con regímenes como los de Turquía o Venezuela y aseguró que el Gobierno español incurre en un “doble rasero”. El mensaje, publicado en español en la red social X, añade un nuevo episodio a un deterioro bilateral que lleva meses agravándose.
No aceptaremos una lectura hipocrita de alguien que tiene una relación con regÃmenes totalitarios que violan los derechos humanos como TurquÃa de Erdogan, Venezuela de Maduro. Un gobierno quien recibe agradecimientos del régimen brutal de Iran e organizaciones terroristas, y que⦠https://t.co/2S9yZah3hh pic.twitter.com/5xiwExDOA4
â Gideon Sa'ar | ÃÃâÃà áâè (@gidonsaar) April 19, 2026
El pasado 10 de abril, Israel excluyó a España del Centro de Coordinación Cívico-Militar para Gaza por su supuesto “sesgo antiisraelí”, en una decisión anunciada por el propio Gobierno israelí. Un mes antes, el Ejecutivo español había cesado a la embajadora en Israel, Ana María Sálomon Pérez, dejando la representación en Tel Aviv en manos de una encargada de negocios, al mismo nivel en que se mantiene la embajada israelí en Madrid.
Todo ello se produce en un contexto marcado por la gravedad de la situación en Gaza. Reuters ha informado este mes, citando a las autoridades sanitarias gazatíes, de que la guerra iniciada tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 ha causado ya más de 72.000 muertes palestinas, mientras la ofensiva israelí ha seguido dejando víctimas pese al alto el fuego alcanzado en octubre de 2025. La magnitud de ese balance ayuda a entender por qué la relación entre España e Israel ha trascendido el terreno estrictamente diplomático y se ha convertido en un asunto de peso dentro de la UE.









