Imagen de la sala de la Audiencia Nacional donde se celebra el juicio por el caso Kitchen. EFE/ Javier Lizon //POOLEl juicio de la operación Kitchen entra este lunes 20 de abril en una de sus jornadas más sensibles con la declaración de Luis Bárcenas y de su esposa, Rosalía Iglesias, en la Audiencia Nacional. Ambos comparecen como perjudicados por el presunto operativo parapolicial que, según la acusación, se puso en marcha para obtener documentación sensible del extesorero del PP en pleno avance de las investigaciones sobre la trama Gürtel y la caja B del partido.
La comparecencia del matrimonio marca además el arranque de una semana especialmente delicada para la causa. Tras su declaración, Bárcenas ya podrá permanecer en la sala y asistir, si lo desea, a las testificales previstas para el jueves del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy y de la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal.
Ni Bárcenas ni Rosalía Iglesias habían estado presentes en las seis primeras jornadas del juicio. La razón es procesal: al figurar como testigos, debían declarar sin haber escuchado antes el relato de otros comparecientes, para evitar que su versión pudiera verse condicionada por lo ya dicho en sala.
La familia Bárcenas ejerce la acusación particular en este procedimiento y reclama 41 años de prisión para los dos principales acusados, el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y su entonces secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. También solicita 33 años de cárcel para Sergio Ríos, el antiguo chófer de la familia, al que la presunta trama habría captado como confidente aprovechando la relación de confianza que mantenía con el entorno del extesorero.
Según la tesis de la Fiscalía, la operación se desarrolló entre 2013 y 2015 con el objetivo de impedir que material comprometedor para el PP y para algunos de sus dirigentes terminara incorporándose a la causa judicial que investigaba la corrupción del partido. Anticorrupción sostiene que ese dispositivo contó con la participación de altos mandos policiales y con el conocimiento de la cúpula de Interior de la época.
En su declaración, Bárcenas tiene previsto explicar cómo supo años después que él y su familia habían sido objeto de ese espionaje y relatar las presuntas presiones que asegura haber sufrido durante su ingreso en prisión provisional en Soto del Real en julio de 2013, después de que saliera a la luz la fortuna que ocultaba en Suiza. Rosalía Iglesias, por su parte, declarará sobre los seguimientos y otras circunstancias anómalas que detectó entonces en su entorno. Un agente ya explicó en el juicio que ella misma avisó al 091 al sospechar que la seguían, lo que obligó a retirar uno de los dispositivos de vigilancia.
Entre los episodios que sobrevuelan esta fase del juicio figura el allanamiento del taller de pintura de Rosalía Iglesias para buscar documentación de Bárcenas, una actuación que el exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) Enrique García Castaño llegó a reconocer en fase de instrucción antes de quedar fuera del juicio por motivos de salud. También ha reaparecido en la vista el episodio del volcado de tres dispositivos sustraídos temporalmente a Bárcenas y examinados en un VIPS de Madrid antes de ser devueltos.
En el banquillo se sientan, además de Fernández Díaz y Martínez, otros mandos policiales y el comisario jubilado José Manuel Villarejo. La Fiscalía pide 15 años de cárcel para Fernández Díaz, Martínez, Eugenio Pino y Andrés Gómez Gordo, y 19 años para Villarejo. El juicio, que arrancó el 6 de abril, se prolongará durante las próximas semanas y mantiene como uno de sus ejes centrales la pregunta que sobrevuela desde el inicio: hasta dónde llegaba el conocimiento político de la operación.






