Foto: Real MurciaEn su firme propósito de consolidar una estructura de primer nivel, la dirección del club grana, con Felipe a la cabeza, continúa dando todos los pasos necesarios para alcanzar la ansiada profesionalización integral de la entidad. Las intenciones desde las oficinas son claras: modernizar el club, dotarlo de mejores recursos y afianzar un proyecto a largo plazo. Sin embargo, esta hoja de ruta se ha topado con un obstáculo administrativo que amenaza con dilatar los plazos previstos: la burocracia institucional.
La piedra angular de esta transformación es la construcción de la nueva Ciudad Deportiva. Para la directiva, esta instalación no es un mero capricho, sino una necesidad imperiosa para el desarrollo deportivo y estructural del equipo. Felipe Moreno y su equipo han puesto toda la carne en el asador para hacer viable este proyecto, cumpliendo con su parte del proceso. Lamentablemente, desde el club se observa con cierta frustración cómo la celeridad que exige una iniciativa de este calibre no está encontrando reciprocidad por parte del Ayuntamiento.
Los tiempos que maneja el consistorio están siendo excesivamente lentos para lo que el proyecto demanda. Un trámite que debería agilizarse por el bien común parece haberse estancado en la maquinaria administrativa.
Resulta paradójico que un proyecto con un impacto tan positivo encuentre estas trabas. Desde la entidad están convencidos de que no solo supondría una mejora para una entidad privada, sino de una infraestructura que repercutiría de manera directa en el prestigio y el tejido deportivo de la propia ciudad. Se trata de uno de los clubes más representativos y con mayor arraigo del municipio, respaldado por una masa social envidiable que sigue creciendo y que demanda instalaciones a la altura de su fidelidad.











