La presidenta del Congreso, Francina Armengol (c) - EFE/ Kiko HuescaLa presidenta del Congreso, Francina Armengol, ha planteado a la Mesa de la Cámara una reforma del reglamento para reforzar la capacidad de respuesta ante incidentes en los plenos, después del altercado protagonizado la pasada semana por el diputado de Vox José María Sánchez. La iniciativa busca adaptar las normas de funcionamiento de la institución a un clima parlamentario cada vez más bronco y dotar a la Presidencia de instrumentos más eficaces frente a conductas que alteren el desarrollo de las sesiones.
La propuesta llega tras una escena muy poco habitual en el hemiciclo. Durante el pleno del 14 de abril, Sánchez desoyó varias llamadas al orden, subió a la zona de la Presidencia, se dirigió primero a una letrada y después se encaró con el vicepresidente primero, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que en ese momento dirigía la sesión. El Diario de Sesiones recoge que el diputado fue advertido por segunda vez y finalmente expulsado del pleno al amparo de los artículos 103 y 104 del reglamento.
En paralelo a la reforma, Armengol ha propuesto también que la Mesa exprese una condena firme de lo ocurrido y haga un llamamiento a los grupos para rebajar la crispación que se está trasladando al trabajo parlamentario. Así, la presidencia quiere dejar por escrito que episodios de ese tipo no pueden normalizarse dentro de la Cámara ni quedar reducidos a una bronca más entre bancadas.
La presidenta, además, ha advertido de que conductas similares podrían afrontarse en el futuro con el artículo 106 del reglamento. Ese precepto establece que cualquier persona que promueva “desorden grave” en el recinto parlamentario puede ser expulsada de inmediato y, si se trata de un diputado, la Presidencia puede suspenderlo “en el acto” en su condición de tal por un plazo de hasta un mes, sin perjuicio de que la Cámara pueda agravar después la sanción.
Armengol quiere que sean ahora los grupos parlamentarios quienes estudien la modificación del reglamento. Su argumento es que las normas actuales, nacidas en otro contexto político y parlamentario, resultan insuficientes para responder con agilidad a episodios de conflictividad como el vivido la semana pasada. En ese debate ya ha entrado también el PP, que ha presentado una propuesta alternativa para ampliar el texto inicial y ajustar mejor la respuesta de la Cámara a la situación actual.






