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ENTREVISTA | ARTISTA URBANO

De la calle al museo: Goyo 203 traza nuevos mapas del arte urbano

El creador reflexiona en el 25 aniversario del Museo Barón de Benifayó sobre identidad, transformación artística y el futuro cultural pinatarense

José Antonio Muñoz Sábado, 25 de Abril de 2026 Tiempo de lectura:
El artista pinatarense Goyo 203 durante su intervención en 'Las Mañanas de MurciaEconomía Radio'.El artista pinatarense Goyo 203 durante su intervención en 'Las Mañanas de MurciaEconomía Radio'.

En la mañana serena de San Pedro del Pinatar, la radio se convirtió en lienzo y la voz en trazo. MurciaEconomía Radio celebraba el 25 aniversario del Museo Barón de Benifayó con un programa especial en el que el arte, como un rumor persistente, se colaba entre cada palabra. Allí, entre micrófonos y memorias, apareció Goyo 203: artista urbano, cronista de muros y testigo de una transformación que ya no cabe solo en la calle.

 

La conversación fluyó como pintura fresca. Uno de los puntos de fuga fue su reciente mural, conocido como “la rusa”, una figura que observa desde el silencio del color y la textura. No es solo una imagen: es una historia abierta, una invitación a detenerse en lo cotidiano. Goyo habló de ella como quien recuerda un viaje, con detalles que no se ven a simple vista pero que sostienen toda la obra. “Cada muro tiene su propio pulso”, vino a decir, “y este pedía una mirada que cruzara fronteras”.

 

 

El aniversario del museo sirvió también para tender puentes entre tiempos. Lo que un día fue espacio reservado al pasado hoy dialoga con lenguajes contemporáneos. En esa conversación entre lo clásico y lo urbano, Goyo 203 situó el arte como un territorio sin fronteras definidas, donde la institución ya no es un límite, sino un aliado inesperado. El museo, como él mismo insinuó, ha aprendido a escuchar el eco de la calle.

 

Hubo espacio, además, para la memoria y la evolución. El graffiti, antes urgencia juvenil y casi clandestina, ha ido transformándose en un discurso más complejo, sin perder su esencia rebelde. Goyo recordó sus inicios con la honestidad de quien no reniega del pasado, pero tampoco se queda en él. Hoy, sus obras respiran otro ritmo: más reflexión, más diálogo con el entorno, más conciencia del impacto que generan.

 

Y en medio de todo, la pregunta inevitable: ¿cómo está la cultura pinatarense? La respuesta no fue un diagnóstico frío, sino una intuición compartida. Hay vida, hay inquietud, hay artistas que buscan su lugar. Pero también hay desafíos: la necesidad de espacios, de apoyo constante, de creer que la cultura no es un lujo, sino una forma de entender quiénes somos.

 

La entrevista no fue solo un intercambio de palabras; fue un pequeño mapa de la identidad cultural de un territorio. Entre recuerdos, pinceladas y silencios, quedó claro que el arte urbano —como la radio, como el propio museo— sigue encontrando nuevas formas de habitar el presente.

 

Y así, mientras el programa llegaba a su fin, quedaba flotando una certeza: que en cada muro, en cada sala, en cada voz, hay una historia que todavía está por contarse.

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