Foto: Javier BernalEl encuentro arrancó con un intenso intercambio de golpes en el que el equipo universitario logró asestar el primer aviso, llegando a construir una renta de hasta cuatro puntos. Sin embargo, la irrupción de Mills en las filas tinerfeñas cambió radicalmente el guión del primer cuarto. Con una brillante exhibición de acierto en el tiro y 14 puntos en su cuenta particular, lideró la reacción visitante para dar la vuelta al marcador y cerrar los primeros diez minutos con el cuadro insular al mando (24-29).
La respuesta del UCAM no se hizo esperar. En apenas dos minutos y medio de segundo cuarto, los locales firmaron un contundente parcial de 7-0, impulsados por la contundencia de Cacok y un soberbio triple de DeJulius, para devolver las tablas al luminoso (31-31). A pesar del esfuerzo por recuperar el control, impulsados por el base norteamericano con 13 puntos, los murcianos sufrieron una inoportuna sequía ofensiva de tres minutos en el tramo final. Aunque Radebaugh logró romper el letargo desde el perímetro, el apagón pasó factura, permitiendo al Tenerife marcharse a los vestuarios conservando la iniciativa en el marcador (41-45).
La segunda unidad da un paso al frente ante la resistencia de Mills
Tras el paso por los vestuarios, la igualdad se mantuvo como la tónica dominante del encuentro, pero el guion exigió la aparición de nuevos protagonistas. El banquillo del UCAM Murcia respondió a la exigencia del choque con una gran solvencia de Kelan Martin, Jaylen Hands y Forrest asumiendo galones en la pista, aportando frescura y oxígeno al ataque local. A este esfuerzo coral se sumó el trabajo oscuro pero providencial de Raieste, vital asegurando los rebotes para los universitarios.
En la orilla canaria, un incombustible Patty Mills continuó con su particular recital de acierto exterior, negándose a ceder el pulso. Pese al empeño del base australiano, el gran rendimiento del fondo de armario murciano dio sus frutos, permitiendo a los locales voltear la balanza y llegar al asalto definitivo con una mínima pero valiosa ventaja (63-61).
Defensa de hierro para una victoria histórica
El último cuarto fue un ejercicio de supervivencia y madurez. Con la tensión a flor de piel, emergió la figura de Sant-Roos como el gran mariscal defensivo, asfixiando a Marcelinho Huertas y Mills en los momentos de la verdad. Bajo la dirección de un DeJulius estratosférico —que terminó con 23 puntos y 7 asistencias—, se supo gestionar los ataques finales con una lucidez impropia de un partido tan cerrado.
Con el pitido final, el UCAM Murcia no solo celebró un triunfo de prestigio, sino la confirmación de una era. Con 21 victorias en el casillero y seis partidos aún por delante para batir su propio récord, el equipo murciano no parece tener techo en una temporada que ya es, por derecho propio, inolvidable.











