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NACIONAL

La UCO sitúa a Ábalos como pieza “fundamental” de la trama, aunque atribuye el mando a Aldama porque "el que manda paga"

Los investigadores consideran que Ábalos fue una figura esencial para abrir puertas en la Administración y facilitar las gestiones investigadas

Alba Molina Lunes, 27 de Abril de 2026 Tiempo de lectura:
El empresario Víctor de Aldama a su salida el 21 de abril de 2024 del Tribunal Supremo en Madrid. EFE/MariscalEl empresario Víctor de Aldama a su salida el 21 de abril de 2024 del Tribunal Supremo en Madrid. EFE/Mariscal

Agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil han situado este lunes al exministro de Transportes José Luis Ábalos como una pieza “fundamental” dentro de la presunta trama de las mascarillas, aunque han atribuido el mando efectivo al empresario Víctor de Aldama. Según los investigadores, Aldama era quien ejercía el control porque era quien pagaba: “El que paga, manda”.

 

La declaración se ha producido en el juicio que se sigue en el Tribunal Supremo contra Ábalos, su exasesor Koldo García y el propio Aldama, acusados de concertarse presuntamente para amañar contratos de mascarillas adjudicados por organismos dependientes del Ministerio de Transportes durante la pandemia a cambio de comisiones. La Fiscalía pide 24 años de prisión para Ábalos, 19 años y medio para Koldo García y 7 años para Aldama, a quien aplica la atenuante de confesión por su colaboración con la investigación.

 

Los agentes han explicado que, en las conversaciones intervenidas, Aldama se refería a Ábalos como “el jefe”, aunque han matizado que, desde el punto de vista operativo, quien realmente marcaba el paso era el empresario. A juicio de la UCO, Ábalos resultaba imprescindible para la presunta organización porque su posición institucional habría facilitado el acceso a contactos, decisiones y espacios de poder a los que el resto de implicados no habría podido llegar por sí solo.

 

“Sin él no podían haber hecho casi ninguna de las cuestiones que emprendieron”, han señalado los investigadores sobre el papel del exministro. En paralelo, han insistido en que Aldama era quien “pagaba” y quien “exigía de manera contundente”, una idea que los agentes han usado para explicar el reparto interno de funciones dentro de la presunta trama.

 

Entre los ejemplos citados por la UCO figuran los salvoconductos que Aldama habría reclamado a Koldo García para “sus amigos venezolanos y para su entorno” durante la pandemia. Según los agentes, aunque el exasesor habría mostrado inicialmente reticencias porque debía pedir esos documentos a policías, finalmente habría atendido la exigencia del empresario.

 

Los investigadores también han mencionado las gestiones vinculadas al rescate de Air Europa. Según su declaración, Aldama trasladó a Koldo García que al entonces consejero delegado de Globalia, Javier Hidalgo, “ya no le valían las palabras”, por lo que instó al exasesor a “molestar” a Ábalos para que la cuestión se pusiera en marcha. La UCO interpreta ese episodio como una muestra de la capacidad de presión del empresario sobre el resto de acusados.

 

Uno de los agentes ha aludido además a una supuesta “contraprestación mensual” de 1.000 euros que Aldama habría abonado a Koldo García y a Ábalos. Según el investigador, esos pagos se habrían prolongado incluso después de la salida de Ábalos del Ministerio de Transportes en 2021. Esta es una de las cuestiones que previsiblemente tendrá peso en el interrogatorio de los acusados y en la valoración final del tribunal.

 

La UCO ha destacado asimismo la capacidad de la presunta trama para “permear” distintas administraciones. Los agentes han atribuido esa facilidad, en parte, al perfil político de Ábalos y a la movilidad de Koldo García en diferentes ámbitos. Según los investigadores, el grupo tenía un acceso “rápido y directo” a estamentos de alto nivel, incluidos varios ministerios.

 

En ese contexto, los agentes han citado asuntos como el rescate de Air Europa o la visita a España en 2020 de Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, para ilustrar el nivel de acceso institucional que, según la investigación, manejaban los acusados. La UCO sostiene que ese acceso era “total”.

 

Durante la sesión, los investigadores también han explicado el supuesto lenguaje en clave empleado por los acusados. Según la UCO, cuando hablaban de “café” se referían a la necesidad de comunicarse mediante teléfonos desechables, que les habría proporcionado un comandante de la Guardia Civil investigado en la causa.

 

La defensa de Koldo García ha tratado de cuestionar la cadena de custodia y la fiabilidad de las evidencias intervenidas. Frente a ello, los agentes han defendido las herramientas forenses utilizadas y han asegurado que es “imposible” manipular las evidencias obtenidas en los registros. También han explicado que, aunque habitualmente se intenta realizar el volcado de dispositivos en el lugar de la intervención, en este caso no fue posible por el volumen de registros acordados.

 

Los investigadores han negado igualmente cualquier responsabilidad en las filtraciones de la causa a la prensa y han subrayado que ellos son “los primeros afectados” por la difusión de datos de la investigación. Además, han recalcado su deber de reserva en un procedimiento especialmente sensible por el perfil político de los acusados y por la relevancia pública del caso.

 

En otro momento de la declaración, los agentes han justificado la entrada por la fuerza en el domicilio de Koldo García. Según han explicado, esa decisión se adoptó después de que el exasesor afirmara en una conversación telefónica que, si alguien entraba en su casa, “se iba a liar a tiros”. También han señalado que no tienen constancia documental ni fehaciente de que Koldo García fuera colaborador o confidente de la Guardia Civil.

 

La sesión de hoy refuerza la teoría de la UCO sobre la existencia de una presunta organización con funciones diferenciadas: Aldama como financiador y principal impulsor de las exigencias; Koldo García como intermediario operativo; y Ábalos como figura institucional imprescindible para abrir puertas en la Administración. Las defensas, por su parte, mantienen que no existió una organización criminal y cuestionan tanto la interpretación de los investigadores como la credibilidad de Aldama.

 

 

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