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Opinión |
Beatriz Talegón
Jueves, 07 de Mayo de 2026
Beatriz Talegón

Bienvenido de vuelta, Borja Sémper

Conocí a Borja Sémper hace unos trece años, en esa época convulsa de 2013 en la que muchos creíamos (algunos todavía lo creemos) que la regeneración política en España no era una quimera sino una necesidad urgente. Él era entonces portavoz del Grupo Popular en el Parlamento Vasco, un hombre que llevaba desde los diecisiete años metido en las trincheras de la política guipuzcoana, en un contexto en el que hacer política del PP en el País Vasco significaba algo muy serio: amenazas, escolta, y la sombra de ETA pisando los talones. Y sin embargo, Borja sonreía. Escuchaba. Dialogaba. Me resultó imposible no sentir respeto. Compartimos alguna tertulia y pudimos conversar y mantener una relación fluida y cordial. 

 

Me pareció que Borja era alguien que entiende que la política no debería ser un deporte de contacto. Alguien que venía de un entorno donde la violencia era real y cercana, y que precisamente por eso apostaba por las palabras, por el diálogo, por la convivencia. Era uno de esos perfiles que te hacen pensar que sí, que quizás hay esperanza.


Han pasado trece años desde entonces. Borja abandonó la política en enero de 2020, desencantado con el rumbo que tomaba todo aquello, y se fue a trabajar al sector privado. Volvió en enero de 2023 como portavoz del PP para las elecciones autonómicas y municipales, de la mano de Alberto Núñez Feijóo, y se convirtió en vicesecretario general y portavoz nacional del partido. Justo cuando retomaba el paso, la vida le paró en seco. El 14 de julio de 2025 le diagnosticaron un cáncer de páncreas. Diez meses duros, muy duros como él mismo ha descrito. Tratamientos ciclo a ciclo, el cuerpo transformándose, el futuro convertido en hipótesis. “Descendí a los infiernos y transité por un túnel muy oscuro de sufrimiento y de dolor”, contó él mismo en televisión el pasado 30 de abril, con esa honestidad que siempre le ha caracterizado.


En diciembre de 2025 terminó el tratamiento. Y el 30 de abril de 2026, ante millones de espectadores, dijo lo que todos queríamos escuchar: “Estoy libre de cáncer”. Fue su pareja, la actriz Bárbara Goenaga, quien insistió en que se hiciera un chequeo rutinario que él tenía abandonado. Ese chequeo detectó el tumor a tiempo. Literalmente, ella le salvó la vida.


Lo que más me ha emocionado de su vuelta no es solo el relato de la enfermedad, aunque sea conmovedor. Es que ha vuelto con el mismo discurso de siempre, solo que más afilado por la experiencia. El 5 de mayo, día de mi cumpleaños, en su primer desayuno informativo en Nueva Economía Fórum, flanqueado por Feijóo, dijo algo que me parece esencial: “Me rebelo contra las formas del juego que imponen los extremistas. No voy a participar en el circo, en el barro, en el show”. Y también: “He tenido la tentación de retirarme. Pero decidí que abandonar no era una opción cuando se tiene la oportunidad de contribuir al cambio”.


Que conste que yo no soy del PP. Hay muchas cosas de ese partido con las que no coincido en absoluto. Pero la política necesita personas que vengan del territorio real, que hayan trabajado fuera de la política, que sepan lo que significa haber tenido escolta, que hayan plantado cara al terrorismo desde la primera línea, que hayan escrito poesía, que se hayan ido cuando ya no podían más y que hayan vuelto cuando creyeron que podían ser útiles. Que hayan bajado a los infiernos y subido de vuelta. Eso es Borja Sémper: un político que lleva más de treinta años en esto y que aún tiene cosas que decir que merece la pena escuchar, independientemente de lo que ponga en su carné de partido. 


España tiene demasiado ruido y demasiado poco de esto. Bienvenido de vuelta, Borja. Que sigas siendo ejemplo de lo que la política española necesita. 

 

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